viernes 22 de noviembre de 2019

Policiales |

“Un aparato judicial muy fuerte se movió por Julio, a él lo hubiera hecho morir de nuevo”

A un mes del asesinato de Julio Cabal, su madre Inés recibió a Aire Digital. Con el dolor a flor de piel, contó que su hijo era un joven soñador, defensor de la igualdad y alérgico a la rigidez de la autoridad. Está convencida de que a su hijo no le hubiese gustado que la Justicia sólo se ponga en marcha por su muerte y menos que ofrezcan una recompensa.

 

Por Fabiana Chiappero

Un mes pasó de que asesinaron a Julio Cabal de 29 años en el Almacén del Norte. Su madre Inés Massino recibió en el living de su casa a Aire Digital. Julio está por toda la casa: en las fotos del portarretrato, junto a los auriculares naranja y blancos destruidos que usaba todo el tiempo. Julio está en el plasma donde miraba las series, en la notebook, en la compu, en el termo y el mate y en la cerveza: sus dos pasiones. Su presencia se agiganta porque no está y su madre lo busca con la vista y el corazón por todos lados mientras habla de su hijo.

Inés recibió a Aire Digital en el living de su casa a un mes del asesinato de su hijo. / Foto Maiquel Torcatt.

 

“Le encantaba el mate y la cerveza, así lo vi esa mañana como a las 10, la última vez que hablamos, parado en el negocio con el equipo de mate en la mano, le pedí uno, estaba sonriente. Después me fui y a las 13.15 le pegaron el tiro”, la hora en la vida de Inés cambió para siempre.

Atravesada por el dolor, Inés se acercó a otras madres que también perdieron sus hijos por la violencia y la inseguridad. / Foto Maiquel Torcatt.

 

Como toda madre, Inés sufre pero saca fuerzas de donde no tiene. Recuerda que ese día, el 17 de septiembre en que mataron a Julio en la fiambrería, ella iba a las 14 a señar un departamento para su hijo porque la convivencia se estaba poniendo difícil y el canje de “te alquilo el departamento si terminás la tesis de psicología” no iba a funcionar: Julio jamás iba a hacer la tesis, no le interesaba. Pensamos con Julio (padre) que lo mejor era que se independizara, ni dormía en casa y cuando venía se tiraba en un sillón”.

La muerte de su hijo le parece injusta e innecesaria pero está convencida de que va a generar una revolución. Desde aquel doloroso día, eligió acompañar a las madres que habiendo perdido a sus hijos no tienen nada y luchan en soledad frente a un Estado provincial pasivo: sin respuestas, sin gestos, sin políticas, sin plan.

“La muerte de Julio va a generar una revolución que se lleva puesta muchas cosas. Son explosiones pero después se acomodan. Yo voy a utilizar todas mis fuerzas para ayudar a las otras mamás que no tuvieron la suerte que tuve yo. No se cómo lo voy a hacer, le voy a buscar la vuelta para que la justicia sea justicia de verdad”. Inés se echa culpas por no haberse comprometido antes con el dolor de otras madres que perdieron a sus hijos e invita a quien quiera sumarse a esta nueva lucha que emprendió en su vida: por la justicia y la igualdad.

 

 

Un Estado ausente

 

Inés aclaró que el homicidio de su hijo en ocasión de robo es el resultado de la falta de planificación, de ideas y de acciones del gobierno provincial: habló de la pasividad del gobernador y de su mirada sobre la gestión del ministro de Seguridad Maximiliano Pullaro, a quien definió como “un inoperante” desde el comienzo.

También aclaró que esperaba un gesto. Que alguien se acercara a su dolor, simplemente una palabra y nada de eso ocurrió.  Aclaró que sí la llamaron del Centro de Asistencia a la Víctima.

Artista, sensible, solitario y soñador

Además de su madre, con quien tuvo interminables, filosóficas y profundas charlas -desde el lenguaje inclusivo hasta los cuestionamientos sobre la fe en Dios-, Julio tenía una hermana, Josefina. Con ella nunca discutieron pero son polos opuestos. Josefina vino desde Francia a Santa Fe y su madre va a aprovecharla para acomodar la cuarto habitación de Julio, que desde aquel fatídico día se detuvo en el tiempo. “Sola no voy a poder”, aclara Inés.

Julio padre y Julio hijo eran muy distintos: se respetaban en sus diferencias pero polemizaban bastante. Este último tiempo, Inés había dejado de ser “intermediaria” entre ellos, y sólo dejaba que la relación fluya, con todos sus matices.

Julio se había iniciado en la música a los 15 años y quiso estudiar guitarra. De sus tres novias se separó pero con la música siguió hasta el último día. Le había contado a Inés que estaba procurando el reencuentro de “Los amigos de lo ajeno”, su primera banda de rock.

Estudió la carrera de Psicología, pero no la terminó porque se rehusó a hacer la tesis. Según su madre, siempre hacía penar con sus cuestionamientos, acérrimo defensor de la justicia y la igualdad y enemigo íntimo de la mano dura. Era amante de las series y cuando murió, su madre empezó a encontrar cuadernos con pensamientos escritos por él por todos lados.

Todo el tiempo miraba videos y conferencias de física cuántica, de astronomía, de lo que sea. Leía libros continuamente, jugaba con la play y era bastante solitario. Tenía toda la vida por delante, hasta que se convirtió en una víctima más de una de las ciudades más violentas de la Argentina.

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