La gastronomía de Mar del Plata no es un tema menor, tiene historia y presente, con los codiciados lechones de Parrilla Perales, los sorrentinos de Trattoria Vespoli, los helados de Italia y de Il Calabrese, las medialunas de São. Pero nadie debería pasar por la principal ciudad costera del país sin comer al menos una vez un buen plato de pescados y mariscos.
Aquí, una ruta por lugares clásicos y modernos de la ciudad más feliz de la Costa Atlántica nacional.
Sarasa Negro
A más de 20 años de su apertura el restaurante de Patricio Negro y Fernanda Sarasa sigue empujando las fronteras de la gastronomía marplatense con platos únicos y calidad imbatible. Especializado en arroces y pescados, la carta incluye desde un arroz meloso con calamar y su tinta hasta un besugo con habas y arvejas, además de platos con lenguado, abadejo, langostinos y lo que el mar depare cada día. El best value es su menú degustación de cinco pasos, que en estos días arranca con un pescado del día curado con buttermilk y ricota casera. Para tener en cuenta: todavía sin fecha está por abrir un nuevo parador en la zona de Chapadmalal, con carta diseñada y asesorada por la dupla Sarasa Negro: uno de los indispensables del verano 2022.
Lo de Tata
Diez años festejó en noviembre Lo de Tata, la casa de Lisandro Ciarlotti, ese lugar que supo recuperar la idea de cantina tradicional marplatense, pero con una mirada estrictamente contemporánea sobre la cocción de sus pescados y mariscos. La mayoría de los platos salen de la plancha, respetando el punto de cada pieza, en un menú honesto y tremendamente sabroso. La carta suma clásicos inamovibles, de esos que gustan a todos, desde rabas hasta los mejores langostinos del país (vale la pena pedir los extra large “con magia”). Para los pescados usan la regla de la frescura: solo hay lo que llega cada día, en muchos casos de pescadores artesanales (con anzuelo), y salen a la mesa sin cremas ni salsas que escondan sabores. Si hay pez limón, ya saben qué pedir.
Lo de Fran
La apertura de Lo de Fran puede leerse como un modo de entender la cocina y los pescados en la ciudad feliz. Ubicado frente al puerto, junto a pesos pesados como Viento en Popa o La Marina, el lugar es conducido por Francisco Rosat, cocinero que viajó y trabajó en algunos premiados restaurantes de la España marítima, para luego seguir rumbo por Alemania. Por suerte, como suele decirse, la tierra natal tira, y Francisco volvió para mostrar todo lo que había aprendido. De eso se trata Lo de Fran: de chipirones perfectos a la plancha (con ese adictivo tostado del Maillard), de una parrillada mixta de pescados para compartir, de un arroz socarrat con mariscos que es una delicia, entre más platos recomendados.
Sur
Cocina de mar y de tierra, dice este clásico marplatense que jamás descansa en sus laureles. Su menú es de esos que van cambiando la proteína con las mismas salsas. En materia de pescados, se traduce en que se puede pedir chernia “sur” (con langostinos, mejillones, queso y crema); y para esa misma combinación se puede elegir salmón rosado o lenguado, entre otros. Hay salsas al roquefort, verde, al ajillo y otras; entre las más ricas está siempre la de manteca negra con alcaparras y la baska. Se suman picadas marineras, calamaretes con cebolla y vino blanco e incluso algunos gestos cuasi palermitanos como los langostinos empanados en coco rallado. Un lugar popular, ambientado con detalles navieros, precios correctos y pescado fresco.
Caldo
El mismo Ciarlotti de Lo de Tata se unió con Hernán Domínguez para dar vida a Caldo, un restaurante con aires del sur de Italia, donde el mar dice presente en la mayoría de los platos. La ensaladita de pan tostado, anchoa y tomates ya es un viaje directo al corazón mediterráneo, usando algunos de los mejores productos de Mar del Plata. También hay carpaccio de langostinos, escabeche de mejillones, tartar de vieiras, pesca del día con hinojo (siempre una gran combinación), risotto de calamar, entre otros. Si hay chernia, vale la pena pagar el extra. Y si lo que se busca es darse una zambullida en los sabores italianos, los mafaldine allá vongole serán sin dudas una gran opción.
La Nona Yoka
Mucha atención con este puestito dentro del puerto, simple, callejero, rápido y familiero. Muchos siguen de largo, pero ningún fanático de los verdaderos sabores del mar puede dejar pasa La Nona Yoka, este lugar que es punto de encuentro para muchos de los que trabajan por ahí y se juntan para tomar cerveza de litro bien helada mientras comen cornalitos fritos rociados de jugo de limón. La Nona Yoka ofrece todo lo que dice: precio correcto, atención amigable y platos entrañables. ¿Algunas opciones de la carta? Además de los infaltables cornalitos pueden pedirse empanadas de langostinos, rabas, langostinos al ajillo, filete o bastones de merluza, así como unas buenas pastas con mariscos, entre otros.
Cantábrico
Hay dos restaurantes eternos marplatenses que lograron traducir la cocina inmigrante española a idioma argentino: se trata de Rincón Basko (está ahí desde 1967) y Cantábrico (desde 1957). Lugares que recuperan platos transatlánticos (como un delicioso pulpo a la gallega) pero también suman algunos bien nuestros, como el ochentoso cóctel de langostinos o los tomates rellenos. El salón de Cantábrico es amplio y alegre. Elegir un único plato es difícil: se podrá ir por el lado de los mejillones a la provenzal o las gambas al tomatillo; el mix de frituras (rabas, cornalitos y calamaretes) es ideal para familias completas, para luego seguir con un chupín de pescado o una paella valenciana, entre muchas más opciones.
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