Obras en Ezeiza: la estrategia de Aerolíneas Argentinas para mantener vuelos a Europa y EE.UU
La línea de bandera activa un plan de emergencia para evitar las cancelaciones masivas que ya anunciaron las empresas extranjeras por las obras en el aeropuerto internacional.
La nueva planta de tratamiento de agua permitirá que el aeropuerto reduzca su huella hídrica a cero, reutilizando el recurso para servicios generales y mantenimiento de áreas verdes.
El Aeropuerto Internacional de Ezeiza encara una obra para renovarse por completo. Entre el 25 de octubre y el 11 de noviembre se ejeutará una inversión de 100 millones de dólares para modernizar el hub más importante del país, pero la mejor tiene un costo logístico inmediato: el cierre parcial de las pistas.
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Mientras gigantes como American Airlines, Iberia o British Airways pegan el faltazo y suspenden sus rutas durante esos 17 días, Aerolíneas Argentinas mantiene su grilla. La empresa diseñó una logística de excepción para sortear los escasos 1.850 metros de pista que quedarán habilitados, una distancia que impide el despegue normal de los aviones más pesados.
Escala en Brasil y menos pasajeros: la estrategia para llegar a Europa y EE.UU.
La compañía de bandera busca no dejar a los pasajeros en tierra y por esta razón aplicará una solución creativa tras las obras que se realizarán en Ezeiza. Aquellos vuelos con destino a Madrid y Roma, saldrán de Buenos Aires con los tanques a medio llenar para ganar ligereza en una pista tan corta. Para compensar, los aviones realizarán una parada técnica de reabastecimiento en el Aeropuerto de Galeão, en Río de Janeiro, antes de cruzar el Atlántico.
Para las rutas hacia Miami, Punta Cana, Cancún y Aruba, el plan cambia:
- Reducción de carga: la empresa limitará la venta de asientos en ciertos vuelos.
- Aviones livianos: al llevar menos pasajeros y equipaje, la aeronave necesita menos metros para alcanzar la velocidad de despegue.
- Conectividad asegurada: esta maniobra permite sostener las frecuencias al Caribe y Estados Unidos sin necesidad de escalas extra.
Biometría y sustentabilidad: las novedades que trae el nuevo Ezeiza
Más allá del dolor de cabeza temporal, las obras transformarán la experiencia del usuario. El proyecto contempla una renovación tecnológica total con el recambio de 1.700 equipos electrónicos. El aeropuerto sumará puestos de check-in de autoservicio y lectores biométricos que agilizarán los trámites migratorios mediante reconocimiento facial.
La ecología también gana terreno en este masterplan. La terminal instalará una planta de ósmosis inversa que tratará el 100% del agua del predio, marcando un hito de sustentabilidad en la región. Además, quienes viajen por el interior del país encontrarán una terminal de arribos nacionales expandida, con cinco puertas de embarque nuevas y 1.200 metros cuadrados adicionales para evitar los típicos amontonamientos en las horas pico.
Logística unificada y salas VIP para el pasajero de 2027
Los viajeros frecuentes disfrutarán de 3.500 metros cuadrados nuevos de preembarque, con zonas gastronómicas renovadas y espacios diseñados para los más chicos. La conexión entre la salida de vuelos domésticos y la Terminal A será finalmente unificada, lo que simplificará los recorridos internos para quienes hacen conexiones internacionales.
La carga aérea también recibe un impulso con una nueva terminal de courier de 12.000 metros cuadrados. Con estas reformas, el Gobierno y el concesionario buscan que Ezeiza recupere terreno frente a otros hubs regionales, ofreciendo seguridad operativa y una agilidad que hoy el aeropuerto reclama a gritos.






