Entre estos destinos poco explorados se encuentra la localidad de Villa Tulumba. Fundada a fines del siglo XVI, la localidad se destaca por su casco histórico bien conservado y su aire de tranquilidad.
Sus calles empedradas, antiguas casonas de adobe y faroles de hierro forjado crean una postal única que transporta a otra época. Su historia está marcada por el legado de los colonizadores y el desarrollo de la producción agrícola y ganadera, pilares fundamentales de su identidad.
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Qué actividades hacer en Villa Tulumba en familia
Este encantador pueblo ofrece una variedad de actividades para quienes buscan descubrir su belleza. Entre los imperdibles se encuentran:
Casco histórico: las callecitas empedradas y las casas de adobe conforman una de las mejores postales de la localidad. Caminar por ellas es una experiencia en sí misma.
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Las Cuatro Esquinas: uno de los rincones más emblemáticos, donde se respira el pasado colonial del pueblo.
Calle Real y Casa de los Reynafé: un paseo por esta histórica calle lleva a una de las construcciones más importantes, hogar de una influyente familia en la historia argentina.
Iglesia de Nuestra Señora del Rosario: construida en 1882, este templo resguarda un antiguo tabernáculo barroco y pinturas del reconocido artista Martín Santiago.
Mirador panorámico: un punto estratégico para admirar la inmensidad de las sierras y capturar las mejores fotografías del paisaje.
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Río Yoroso y Las Juntas: ideales para refrescarse en verano y disfrutar de un picnic en plena naturaleza.
Caminiaga y El Perchel: dos parajes cercanos que completan la visita con más opciones para explorar la belleza serrana.
Gastronomía regional y productos artesanales
Villa Tulumba también se distingue por su gastronomía tradicional. Los visitantes pueden deleitarse con quesos de cabra elaborados artesanalmente, dulces caseros y panes de campo. Los restaurantes y casas de té ofrecen delicias típicas como empanadas, tamales y pastelitos criollos, con ingredientes locales que realzan los sabores autóctonos.







