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Ni Areco ni Carlos Keen: descubrí un pequeño pueblo de Buenos Aires para disfrutar en Carnaval

A solo un par de horas de la Ciudad de Buenos Aires, este rincón rural se presenta como la mejor opción para desconectar y vivir una experiencia inolvidable durante el feriado de Carnaval.

El fin de semana largo de Carnaval es una oportunidad ideal para salir de la ciudad y disfrutar de un entorno más tranquilo sin necesidad de recorrer grandes distancias. Aunque San Antonio de Areco y Carlos Keen suelen ser opciones muy elegidas en Buenos Aires, existe un pequeño pueblo en la provincia de Buenos Aires que promete una experiencia única entre paisajes rurales, buena gastronomía y descanso.

A tan solo 100 kilómetros de la Capital Federal, Azcuénaga es un pequeño pueblo del partido de San Andrés de Giles que mantiene viva su esencia rural y una atmósfera de calma inigualable. Con menos de 400 habitantes, este destino invita a quienes buscan desconectarse de la rutina y sumergirse en la historia de un lugar donde el tiempo parece haberse detenido.

Fundado en 1880 con la llegada del ferrocarril, Azcuénaga conserva su estación de tren original y una serie de bodegones y almacenes de campo que transportan a otra época.

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Azcuénaga es un pequeño pueblo del partido de San Andrés de Giles que mantiene viva su esencia rural.

Azcuénaga es un pequeño pueblo del partido de San Andrés de Giles que mantiene viva su esencia rural.

Qué hacer en Azcuénaga durante el feriado de Carnaval

A pesar de su pequeña extensión, el pueblo ofrece diferentes propuestas para disfrutar de una escapada relajante:

  • Estación de tren de Azcuénaga: un edificio histórico que hoy funciona como espacio cultural y de encuentro para los visitantes.
  • Almacén de Ramos Generales San José: fundado en 1910, este bodegón conserva su mobiliario original y ofrece menúes de campo con productos locales.
  • Parroquia Nuestra Señora de Luján: un templo que forma parte del circuito histórico del pueblo.
  • Gastronomía local: carnes asadas, embutidos caseros, dulces y panificados artesanales forman parte de la identidad del lugar.
  • Caminatas y paseos en bicicleta: las calles de tierra y los campos abiertos permiten recorridos en un entorno natural perfecto para relajarse.

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