Eduardo Mayer se autodefine como un “marplatense nativo” que describe a su crucero Anamora “como lo que es: una propuesta que realmente entrega una experiencia diferente. No hay ningún otro plan que permita conocer la ciudad desde el mar”.
Y sucede que su propuesta es requerida cada verano por los turistas porque se diferencia del resto por ser una opción que expone a La Feliz desde otro aspecto. Muestra una cara distinta; su parte rocosa, se ven los parques, mucho verde.
El crucero Anamora funciona desde 1990 y jamás se detuvo.
El barco posee una capacidad para 300 personas y sale a mar abierto para entregarle al turista una visión diferente de Playa Grande, Varese, Playa Chica y Cabo Corrientes. Primero por el espejo de agua hacia la boca de ingreso formada entre la escollera Norte y la Sur. Luego, el buque se dirige en dirección noreste, en donde es posible ver el Casino Central y el Torreón del Monje.
Tiene tres cubiertas, la superior con solarium y bar tropical; la intermedia con un servicio de cafetería y bar; y la de abajo es una pista de baile con barra.
Aparte de las excursiones, se puede alquilar el barco para empresas privadas y familiares, congresos y convenciones.
Por el contexto pandémico el barco puede llevar a bordo hasta 170 personas. Zarpa todos los días a las 11.30, 14 y 16 desde el embarque en la dársena B del puerto (San Antonio Abate y Mariluz II). Ofrecemos un servicio de bar a bordo. En la parte superior el bar tropical con jugos y licuados, tragos. Adentro hay cafetería, sándwiches, bebidas. Hay baños diferenciados y se toman todos los recaudos sanitarios para cuidar a la gente.
La entrada para los adultos es de $1.400 y para menores de 10 años $900.
El crucero -de 30 metros de largo y seis de ancho- puede modificar sus recorridos teniendo en cuenta el clima, el viento y el oleaje. El paseo sale con incluso con lluvia y a los turistas se les permite disfrutar del viaje en las distintas cubiertas.
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