Descubrí el secreto mejor guardado de la Patagonia, un pueblo con gastronomía y paisajes únicos
A solo 25 kilómetros del Centro Cívico de Bariloche se encuentra una pequeña localidad que emerge de un refugio de madera, herencia europea y mucha gastronomía.
Colonia Suiza ofrece paisajes imponentes, caminatas hacia lagunas y cerros, y una gastronomía única con el tradicional curanto patagónico.
Bariloche siempre sorprende, pero hay un punto en el mapa que parece detenido en el siglo XIX, ideal para una escapada. Colonia Suiza, el primer asentamiento europeo de la región, sobrevive al paso del tiempo manteniendo vivas las tradiciones de los pioneros que llegaron desde Chile en 1895.
Te podría interesar
Hoy, este pueblo no solo cautiva por su arquitectura de montaña, sino por ser el epicentro de un fenómeno culinario que atrae a viajeros de todo el mundo.
Rodeada por los gigantes Cerro López y Cerro Goye, la localidad ofrece una pausa necesaria. Acá el ritmo lo marca la naturaleza y el humo que sale de la tierra cuando comienza el ritual del curanto. Es el destino ideal para quienes buscan una escapada que combine el esfuerzo físico del trekking con la recompensa de un banquete patagónico.
Sabores que emergen de la tierra: el ritual del curanto y la fruta fina
La gastronomía en Colonia Suiza no es solo comida; es un espectáculo cultural. Los fines de semana, el pueblo se transforma en un gran patio de sabores donde el protagonista absoluto es el curanto. Esta técnica milenaria consiste en cocinar carnes y verduras en un pozo cavado en el suelo:
- Cocción ancestral: el calor proviene de piedras calientes cubiertas con hojas de nalca y tierra, logrando un ahumado natural imposible de replicar en una cocina convencional.
- El banquete: podés probar desde cordero patagónico hasta papas y vegetales, todos con un sabor intenso y auténtico.
- Oro rojo: el pueblo destaca por sus plantaciones de fruta fina. No te vayas sin probar los dulces y conservas elaborados con frambuesas y grosellas recién cosechadas.
Senderos que tocan el cielo: aventura entre cerros y lagunas cristalinas
Para los amantes del movimiento, la Colonia es el punto de partida hacia algunos de los refugios más emblemáticos de la cordillera. Los bosques autóctonos esconden rutas que desafían a los caminantes:
- Laguna Negra: una travesía que te lleva hasta la base del Cerro Negro, recompensando el esfuerzo con un espejo de agua azul profundo.
- Refugio Jakob: un sendero ideal para quienes buscan una experiencia de montaña más inmersiva.
- Cabalgatas: si preferís recorrer los bosques a otro ritmo, las excursiones a caballo ofrecen vistas panorámicas únicas de los lagos cercanos.
De Colonia Suiza a Bariloche: los tesoros arquitectónicos de la ciudad
Aunque la Colonia te atrape, el viaje se completa volviendo la mirada hacia el centro de San Carlos de Bariloche. La ciudad funciona como el nexo perfecto entre la historia y la modernidad. Al recorrer la avenida Mitre y sus alrededores, te vas a encontrar con hitos que definen la identidad rionegrina:
- Centro Cívico: inaugurado en 1940, su diseño inspirado en las regiones boscosas de Europa lo convirtió en la postal más icónica del país.
- Catedral Nuestra Señora del Nahuel Huapi: una joya neogótica de piedra blanca cuyos vitrales cuentan la historia local y las misiones jesuíticas de 1670.
- Paseo de compras: la calle Mitre despliega una oferta de chocolaterías y galerías que son el cierre obligado de cualquier escapada invernal o estival.







