Mar del Plata suele asociarse a pescados y mariscos, pero su costado dulce crece temporada tras temporada. Cafés históricos conviven con propuestas modernas que elevan el desayuno a un verdadero plan turístico. Elegir bien dónde sentarse puede cambiar por completo la mañana.
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Cinco lugares para desayunar en Mar del Plata que sorprenden desde temprano
Desayunar en Mar del Plata en clave golosa: Cambados
Cambados enamora a quienes arrancan el día con antojo dulce. La fachada blanca y la esquina luminosa invitan a bajar un cambio, y adentro aparece un “universo” de tortas y porciones tentadoras. El lugar combina ambiente relajado con carta pensada para quedarse un rato.
Ofrece desde el clásico café con medialunas y jugo de naranja hasta opciones más livianas. También arma combos “Sweet” con chocolatada y cupcake, ideal si vas con chicos o si buscás algo distinto. En Cambados, el desayuno compite mano a mano con la merienda.
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La oferta para desayunar en Mar del Plata creció y suma propuestas gourmet y clásicas.
El favorito suele ser el desayuno de la casa para dos: dos cafés o tés con leche, cuatro medialunas, tostadas, dos exprimidos y una torta individual. Muchos van directo por la torta de Oreo, bien cargada, de esas que se comentan en la mesa antes del primer sorbo.
Desayunar en Mar del Plata sobre Güemes: Café Magritte
Café Magritte se planta en Güemes, el paseo comercial que más creció en los últimos años. En un mismo lugar conviven bombonería, casa de té y tienda de café, con una estética cuidada que suma al plan. Si buscás variedad sin complicarte, acá resolvés fácil.
Al café clásico se suman chocolates calientes con personalidad, como el nevado (bien goloso, con crema y chocolate rallado). También ofrece yogures que combinan perfecto con tostadas de pan casero, tortas, masas secas o finas.
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Elegir bien dónde desayunar en Mar del Plata puede cambiar por completo la mañana.
Desayunar en Mar del Plata con aire francés: Hotel Sainte Jeanne
Sainte Jeanne propone una experiencia más elegante, ideal si buscás desayuno con atención distinguida. Podés sentarte en un sector reservado del restaurante o elegir el deck sobre la calle Güemes, perfecto para una mañana soleada. La ambientación hace el resto: todo se siente cuidado y tranquilo.
El hotel se luce con una de las mejores líneas de patisserie de la ciudad. La pastelería francesa aparece en mini gateaux, piezas finas y combos que apuntan a quienes disfrutan los detalles. Acá el desayuno se vuelve plan “con ceremonia”.
Desayunar en Mar del Plata con clásicos: La Fonte D’Oro
La Fonte D’Oro juega de local: es un clásico marplatense con varias sucursales y una identidad reconocible. Mucha gente elige Playa Grande, pero el mapa es más amplio y vale mirar otras sedes. La ambientación suele estar bien trabajada, con detalles que refuerzan el “plan café”.
Una de las paradas que suma puntos aparece en el Paseo Aldrey, el mall cultural y comercial montado donde funcionaba la vieja Terminal. Ahí, el desayuno se vuelve cómodo si querés combinar paseo, compras y algo rico sin moverte de la zona.
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Entre Güemes y Playa Grande, desayunar en Mar del Plata combina paseo, tradición y opciones gourmet.
En la carta aparecen cornettos (blanco o integral con semillas), panes caseros, brownies y tortas. El “tapado” que sorprende: la sfogliatella, masa hojaldrada con crema pastelera y quinotos al rhum, ideal si buscás algo distinto sin irte a lo raro.
Desayunar en Mar del Plata después de la noche: Manolo
Manolo, un clásico que nunca pierde vigencia. Abre temprano y estira hasta la madrugada, así que funciona como salvación cuando el hambre pega después de ver salir el sol. La solución suele llegar en forma de churro relleno.
La recomendación para valientes: sumar Chocolate a la Española, bien concentrado. Y si querés otra bomba dulce, el cheesecake de Oreo suma fanáticos. Después, sí: cama y descanso, con “final feliz” marplatense.
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Los clásicos marplatenses se reinventan: desayunar en Mar del Plata hoy ofrece mucho más que medialunas.