Escapada a una aldea oculta en la Patagonia con un bosque mágico sumergido en un lago

Enclavada en el corazón de la cordillera neuquina y custodiada por las aguas cristalinas del lago Traful, la villa de apenas 850 residentes estables emerge como la escapada perfecta para desconectarse del ruido urbano.

El Mirador del Viento se eleva a 80 metros de altura sobre la costa del lago para brindar panorámicas despejadas de la cordillera neuquina.

El Mirador del Viento se eleva a 80 metros de altura sobre la costa del lago para brindar panorámicas despejadas de la cordillera neuquina.

A solo 100 kilómetros de San Carlos de Bariloche descansa Villa Traful, un destino cordillerano que combina postales de montañas, un espejo de agua transparente y la calma característica de los poblados de la Patagonia. Esta pequeña comunidad de apenas 761 habitantes estables tienta a los viajeros que buscan desenchufar la mente y descansar del ritmo vertiginoso de las grandes ciudades.

Aunque el pueblo mantiene una dinámica apacible durante la semana, los sábados y domingos la escena se transforma por completo. Hasta 5.000 excursionistas y turistas arriban desde Bariloche, Villa La Angostura y San Martín de los Andes para pasar el día o alojarse en el lugar, atraídos por la combinación perfecta entre aire puro, pesca deportiva, senderismo y aventura al aire libre.

Qué hacer en Villa Traful: el Bosque Sumergido y los mejores miradores del lago

El mayor secreto de la localidad yace sumergido en las profundidades del lago Traful. Un antiguo deslizamiento de tierra sepultó hace siglos a decenas de cipreses que hoy permanecen en pie bajo aguas completamente cristalinas. Las empresas locales organizan paseos en lancha, travesías en kayak, buceo y snorkel para observar este fenómeno biológico único en el país.

El Bosque Sumergido del lago Traful conserva decenas de cipreses centenarios en pie a los que se accede mediante buceo, snorkel y paseos embarcados.

El Bosque Sumergido del lago Traful conserva decenas de cipreses centenarios en pie a los que se accede mediante buceo, snorkel y paseos embarcados.

El itinerario turístico suma también paradas panorámicas e hitos de naturaleza impactantes:

  • Mirador del Viento: un balcón natural levantado sobre un acantilado de 80 metros de altura que regala vistas abiertas del lago, la cadena montañosa y los tupidos bosques andino-patagónicos.
  • Cascadas Coa Có y Arroyo Blanco: senderos señalizados conducen a los caminantes hasta estos saltos de agua cristalina escondidos entre la vegetación autóctona.
  • Cerro Negro y Cerro Monje: dos travesías de trekking que desafían el estado físico de los aventureros y recompensan el esfuerzo con panorámicas colosales de la cordillera.

Gastronomía regional, pesca de truchas y hospedajes en la Joya Escondida de la Patagonia

El lago Traful convoca durante todo el año a los fanáticos de las actividades náuticas y la pesca deportiva. Los aficionados atrapan truchas y salmones en sus márgenes, mientras que otros visitantes prefieren navegar en kayak o realizar excursiones lacustres para contemplar el paisaje montañoso desde el agua.

La aldea cordillerana cuenta con más de 900 plazas de hospedaje registradas entre campings, cabañas y hosterías rodeadas de bosque nativo.

La aldea cordillerana cuenta con más de 900 plazas de hospedaje registradas entre campings, cabañas y hosterías rodeadas de bosque nativo.

La gastronomía local complementa el viaje con sabores típicos de la región. Los restaurantes y tradicionales casas de té deleitan a los comensales con platos a base de trucha patagónica fresca, cordero a las brasas, tortas caseras, chocolates artesanales y delicias elaboradas con frutos rojos de la zona.

A pesar de contar con una población fija reducida que alcanza hasta 850 residentes en momentos de alta ocupación, la villa ofrece más de 900 plazas de alojamiento habilitadas entre hosterías, cabañas, complejos turísticos y campings. Aunque la afluencia de visitantes suele desbordar la capacidad en temporada alta, la localidad recupera su magia al atardecer: cuando los excursionistas emprenden el regreso, el silencio sepulcral y el cielo estrellado reafirman por qué todos la llaman "El Refugio del Silencio".

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