Con solo 350 habitantes, este caserío mantiene vivas prácticas ancestrales: cultivan la tierra, crían animales y conservan costumbres que atraviesan generaciones. El ritmo aquí lo marca la naturaleza y el silencio acompaña cada jornada, transformando la visita en una experiencia auténtica y relajante.
Qué hacer en una escapada a San Isidro de Iruya
Trekking y senderismo: la actividad estrella
El recorrido desde Iruya hasta San Isidro dura entre dos y tres horas y atraviesa senderos junto al río y rodeados de montañas. Este trekking de dificultad moderada es ideal para quienes buscan aventura sin necesidad de equipos especializados. Cada tramo ofrece paisajes que parecen sacados de un postal y momentos para disfrutar de la flora y fauna local.
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El mirador del Molino de los Yambis permite observar el valle y las casas de adobe colgadas de la montaña. Cada parada invita a capturar fotografías y a conectar con la majestuosidad del entorno. Los viajeros encuentran en estos espacios la oportunidad perfecta para descansar y contemplar la naturaleza en su estado más puro.
Experiencia cultural y gastronómica
El contacto con la comunidad local es otro de los atractivos principales. Sus habitantes, descendientes de pueblos originarios, comparten costumbres, cultivos y la gastronomía andina: maíz, papas y cayote forman parte de platos típicos que permiten conocer la cultura de manera directa.
Más allá de la actividad física y cultural, San Isidro de Iruya invita a la contemplación. El silencio de los cerros y el cielo estrellado ofrecen un espacio de desconexión absoluta, ideal para quienes buscan alejarse del ritmo urbano y reconectar con la naturaleza y con uno mismo.
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Qué hacer cerca de San Isidro de Iruya
Para llegar a San Isidro, el recorrido comienza en la localidad de Iruya, otro destino imperdible en Salta. Ubicada a 315 km de la capital provincial, Iruya sorprende con sus calles angostas, empedradas y empinadas, ofreciendo la sensación de caminar colgada de la montaña. Este pueblo y sus alrededores forman parte de la reserva de biosfera de las Yungas, protegida por la Unesco desde 2002, y en 1995 fue declarado Lugar Histórico Nacional.
Entre los atractivos principales de Iruya se encuentra la iglesia de San Roque y Nuestra Señora del Rosario, fundada alrededor de 1753, frente a la cual se celebran fiestas tradicionales y danzas rituales que reflejan la cultura local. La gastronomía de la zona mantiene ingredientes ancestrales como quinoa, habas y papas andinas de diversas variedades (oca, tuni, churqueña, colorada, runa), con platos típicos como guiso de papas verdes, guiso de quinoa y pastel de quinoa.
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Los caminos cercanos a Iruya permiten adentrarse en la historia y la naturaleza de la región. El circuito de los Caminos del Inca ofrece un recorrido por senderos que muestran costumbres ancestrales, con evidencia de santuarios y apachetas que recuerdan la época precolombina. Por otro lado, el circuito de los Cóndores permite, en vehículo, acercarse a miradores desde donde se pueden observar estas majestuosas aves sobrevolando las montañas a casi 4.800 metros sobre el nivel del mar, regalando panoramas imponentes de la región.
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