Caminar por sus callejuelas implica retroceder en el tiempo. Las casonas antiguas rodean una plaza que respira tranquilidad, mientras los artesanos locales mantienen vivos oficios milenarios. Si buscás una experiencia auténtica lejos del ruido, este rincón salteño tiene todo lo necesario para renovar tus energías.
Qué hacer en una escapada a Molinos, un destino con uvas extremas y bodegas boutique
La región integra la famosa Ruta del Vino, pero con un diferencial que la vuelve épica: posee los viñedos más altos del planeta, situados a unos impactantes 2.700 metros sobre el nivel del mar.
LEER MÁS ► Escapada a un histórico rincón de Santa Fe con Bagna Cauda tradicional y un cementerio con símbolos masónicos
Escapada a Salta, Molinos, ruta del vino
La exposición a los rayos ultravioletas a 2.700 metros de altura dota a la uva de una piel más oscura, otorgando a los vinos locales una intensidad de color y aroma reconocida internacionalmente.
Esta altitud extrema obliga a la uva a defenderse de la radiación ultravioleta, generando una piel más gruesa que luego se traduce en tintos de colores intensos, aromas potentes y sabores equilibrados.
- Rutas del sabor: las bodegas de la zona aprovechan la gran amplitud térmica para lograr polifenoles de alta calidad. Probar un Malbec de altura bajo el cielo diáfano de Molinos es una experiencia sensorial obligatoria.
- Aventura en el Cerro Overo: si preferís el movimiento, la senda que asciende hasta la cumbre de este cerro ofrece la mejor vista panorámica de la región. Desde la Cruz, podés contemplar la inmensidad de los valles en todo su esplendor.
- Huellas del pasado: a solo 8 kilómetros del centro, las Ruinas de El Churcal permiten conocer cómo vivían los pueblos precolombinos, expertos alfareros y tejedores que habitaron estas tierras hace siglos.
Relatos de poncho y fe: un viaje al corazón de la cultura salteña
El patrimonio histórico de Molinos no tiene desperdicio. El Estado nacional declaró a la Iglesia San Pedro Nolasco como Monumento Histórico Nacional, un edificio que deslumbra por su estilo colonial cuzqueño. Entre sus muros descansan los restos de Nicolás Severo de Isasmendi, el último gobernador español de la intendencia antes de la revolución.
LEER MÁS ► Escapada a un rincón de Santa Fe, con tradición italiana y los mejores chorizos artesanales
Vacaciones en Molinos, escapada a Salta (2).png
La Iglesia San Pedro Nolasco conserva una marcada influencia de la arquitectura cuzqueña y custodia los restos del último gobernador español antes de la Revolución de Mayo.
La cultura se vive también en la Casa Indalecio Gómez, donde el proyecto "El patrimonio tiene oficio" enseña a las nuevas generaciones las técnicas tradicionales de la zona. Para quienes buscan textiles de lujo, la Asociación de Artesanos y el Criadero de Vicuñas “Coquena” representan un modelo de aprovechamiento responsable, donde nacen mantas y ponchos de calidad internacional.
La Fiesta Patronal y el Festival Nacional del Poncho transforman a Molinos en un epicentro de doma, folklore y gastronomía regional. No podés irte sin probar las empanadas salteñas auténticas, los tamales y el charqui, siempre acompañados por un vino de altura que le pone el sello final a un viaje inolvidable.
Dejá tu comentario