Escapada a un paraíso de arena y agua turquesa que pocos conocen en el sur de Mendoza
San Rafael esconde un rincón con playas de arena blanca y aguas mansas a los pies de las montañas. Descubrí cómo llegar a este refugio secreto para disfrutar del sol sin salir de la provincia.
El dique Valle Grande funciona como un gigantesco espejo de agua que regula el cauce del río Atuel, permitiendo la formación de bahías seguras para los bañistas.
Mendoza siempre se asocia con el malbec y las cumbres nevadas, pero cuando sube la temperatura, el sur provincial saca a relucir una faceta refrescante. A solo 35 kilómetros de la ciudad de San Rafael, el Valle Grande se levanta como la opción ideal para quienes buscan una escapada de relax en una playa sin renunciar a la imponente geografía de la Cordillera.
Este destino no solo ofrece aventura en el río Atuel; también resguarda pequeñas bahías de arena clara que muchos turistas pasan por alto. El contraste es fascinante: el agua mansa de tonos turquesas golpea suavemente la orilla mientras los cañones de roca roja custodian el paisaje.
Valle Grande, un destino con playas de arena blanca en medio de la montaña
Lo que hace especial a Valle Grande es la posibilidad de vivir una experiencia de verano tradicional en un entorno totalmente distinto. A diferencia de otros sectores del río, aquí el agua se detiene para formar espejos cristalinos donde podés bañarte con total tranquilidad.
El microclima ideal: el entorno montañoso protege estas playas del viento, creando un espacio perfecto para tomar sol y descansar.
Vistas panorámicas: desde la arena, podés apreciar las formaciones geológicas que hicieron famoso al Cañón del Atuel, transformando un día de playa en un safari fotográfico constante.
Las formaciones rocosas que rodean el embalse datan de millones de años y ofrecen un resguardo natural que mantiene la calma de las aguas durante todo el día.
El secreto para llegar: cruce en lancha y aventura
Muchos viajeros se preguntan por qué estas playas conservan su mística de “lugar virgen”.La respuesta es simple: el acceso no es directo. Para pisar la arena blanca, tenés que cruzar el embalse, lo que garantiza que el bullicio de la ruta quede del otro lado del agua.
Para organizar tu visita, tené en cuenta estos puntos clave:
Traslados náuticos: debés contratar una lancha o un catamarán en los paradores habilitados para que te crucen a las zonas de playa.
Autosuficiencia: como son sectores agrestes, llevá tu propia comida, agua y, sobre todo, una bolsa para retornar con tus residuos.
Protección: el sol mendocino es fuerte, así que el protector solar y una gorra son compañeros obligatorios.
Este rincón de San Rafael demuestra que no hace falta viajar miles de kilómetros hacia la costa para encontrar un refugio de agua y arena. El Valle Grande combina la infraestructura turística del sur mendocino con la paz de sus playas escondidas, consolidándose como el secreto mejor guardado para quienes buscan desconectar de la rutina y conectar con la naturaleza pura.