Escapada a un castillo histórico en Entre Ríos: dónde queda el lugar que inspiró El Principito

Un palacio del siglo XIX oculto en un bosque de Entre Ríos albergó al famoso escritor Antoine de Saint-Exupéry tras un aterrizaje forzoso.

Las observaciones astronómicas que Saint-Exupéry realizó durante sus noches de varamiento en Entre Ríos sirvieron de base para construir al personaje de El Principito.

Las observaciones astronómicas que Saint-Exupéry realizó durante sus noches de varamiento en Entre Ríos sirvieron de base para construir al personaje de El Principito.

En el corazón de la provincia de Entre Ríos, un predio de 98 hectáreas combina selvas en galería, lomadas verdes y postales conmovedoras hacia los islotes de piedra del Salto Chico.

Este entorno natural resguarda una imponente construcción de 1888 que cautiva a miles de viajeros: el Castillo de San Carlos, un palacete de 27 habitaciones que mandó a levantar Édouard Demachy, hijo de un millonario banquero francés, importando mármoles, terciopelos y cristales europeos.

Tras décadas de misterio, incendios y leyendas urbanas, el municipio de Concordia restauró completamente la estructura para consolidarla como un polo cultural y turístico ineludible. El predio experimentó un renacimiento total y actualmente convoca a más de cincuenta mil visitantes anuales.

El diseño original de 1888 incluía sistemas avanzados de calefacción central y redes de agua corriente.

El diseño original de 1888 incluía sistemas avanzados de calefacción central y redes de agua corriente.

El aterrizaje de emergencia que unió a Saint-Exupéry con el "castillo de leyenda"

El destino de este palacio cambió para siempre en 1929 debido a un imprevisto en el aire. El escritor y aviador francés Antoine de Saint-Exupéry, quien trabajaba como piloto para la empresa Aéropostale, sufrió una avería en su aeronave Latécoère 25 y ejecutó un aterrizaje forzoso en una planicie cercana a Concordia. Las hijas de la familia francesa que residía en el castillo, Suzanne y Edda Fuchs Valon, socorrieron al piloto de inmediato.

Este encuentro inesperado marcó a fuego la mente del autor. Saint-Exupéry quedó maravillado por la hospitalidad de las jóvenes, a quienes apodó cariñosamente "las princesitas argentinas", y por la atmósfera silvestre que envolvía la propiedad.

Los investigadores coinciden en que los cielos nocturnos del litoral, la fauna local y la mística de ese aislamiento funcionaron como usina creativa para estructurar, años más tarde, las páginas de su obra cumbre, El Principito. El propio autor ratificó su obsesión en 1941, cuando intentó convencer al cineasta Jean Renoir de filmar una película en este oasis al que bautizó como su "castillo de leyenda".

Las obras edilicias de puesta en valor frenaron el colapso estructural definitivo de los muros que sobrevivieron al feroz incendio de 1938.

Las obras edilicias de puesta en valor frenaron el colapso estructural definitivo de los muros que sobrevivieron al feroz incendio de 1938.

Qué hacer en el Parque San Carlos: recorridos literarios y turismo cultural

El complejo entrerriano transformó su rica herencia histórica en un abanico de experiencias interactivas para toda la familia. Los senderos del parque rompen la clásica pasividad de los museos tradicionales mediante propuestas dinámicas que funcionan de martes a domingos:

  • Circuitos literarios guiados: Los coordinadores guían a los contingentes por las ruinas del palacio, reconstruyendo los pasos exactos de Saint-Exupéry y los paralelismos entre la arquitectura real y las metáforas del libro.
  • Teatralizaciones y títeres históricos: Actores locales recrean la vida cotidiana de los pioneros del siglo XIX y el mítico accidente del avión francés para entretener a los más chicos.
  • Trekking y fotografía de naturaleza: Los visitantes recorren las 98 hectáreas protegidas divisando aves autóctonas y capturando las mejores panorámicas del río Uruguay.

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