Escapada por Santa Fe, descubí un paraíso de flamencos lejos del estrés y cerca de la aventura
En el sur de Santa Fe, un espejo de agua gigante invita a conectar con la naturaleza y la historia. Descubrí este humedal internacional que combina aguas termales, deportes náuticos y el misterio de un hotel sumergido.
La laguna Melincué que deslumbra por la vida silvestre y es ideal para hacer kayak.
Foto: Pablo Prosperi / Facebook Melincué Turismo y Deportes
Santa Fe esconde un tesoro biológico e histórico a solo 118 kilómetros de Rosario: la Laguna Melincué. Este gigante de 120 kilómetros cuadrados no es un simple espejo de agua; constituye un ecosistema vital reconocido internacionalmente como Sitio Ramsar, ideal para descubrir en una escapada.
El aire puro y la biodiversidad dominan el paisaje de una localidad que, con más de 240 años de historia, sabe reinventarse para atraer a quienes huyen del cemento.
Cuentan las leyendas locales que el nombre del pueblo nace de una historia de amor y tragedia entre el cacique Melín y su hijo Cué. Hoy, esa mística sobrevive en la calma de sus costas y en la mirada curiosa de los flamencos rosados que eligen este humedal como su hogar permanente.
Un humedal internacional con propiedades curativas
La Laguna Melincué atrae a científicos y turistas por igual. Sus aguas poseen propiedades termales y minerales que ofrecen beneficios para la salud, convirtiéndola en un centro de bienestar natural en plena pampa.
Avistaje de aves: La presencia de flamencos andinos y migratorios transforma el horizonte en un espectáculo de colores, ideal para los amantes de la fotografía de naturaleza.
Deportes de viento: Gracias a su gran superficie y vientos constantes, la laguna es el escenario perfecto para practicar kitesurf y windsurf.
Travesías en kayak: Los guías locales ofrecen recorridos que permiten navegar hasta la famosa Isla de los Conejos, donde el contacto con la fauna es total.
Verano en Santa Fe: la laguna que deslumbra por la vida silvestre y es ideal para hacer kayak.
El Hotel Balneario: un gigante que duerme bajo el agua
Uno de los mayores atractivos visuales de Melincué son las ruinas del antiguo Hotel Balneario. En 1975, una crecida histórica de la laguna sepultó las instalaciones de este complejo de lujo, obligando a su abandono definitivo.
Hoy, los restos edilicios emergen entre las aguas, creando una postal melancólica y fascinante. Los visitantes pueden acercarse en embarcaciones para conocer la historia de este sitio que, en su época de esplendor, representó el lujo máximo de la región y que hoy es un testimonio mudo del poder de la naturaleza.
La Laguna Melincué funciona como uno de los santuarios de flamencos más importantes del país, protegida bajo el tratado internacional Ramsar desde 2008.
Pablo Prosperi / Facebook Melincué Turismo y Deportes
Historia viva y entretenimiento moderno
El casco urbano de Melincué ofrece un viaje en el tiempo. El Mangrullo, declarado Monumento Nacional, sobrevive como testigo del antiguo fortín que protegía la zona en la época del virreinato. Por su parte, el Museo Histórico local (abierto sábados, domingos y feriados) exhibe objetos que narran los 246 años de vida de la comunidad.
Para quienes prefieren el confort y el juego, el Melincué Casino & Resort se ubica a metros de la laguna. Este complejo de primer nivel ofrece:
Spa y solárium con vistas panorámicas.
Gastronomía de excelencia con sabores regionales.
Salas de juegos y shows en vivo para cerrar el día.