Bariloche suele apropiarse de todas las miradas, pero a pocos kilómetros descansa un destino que los viajeros frecuentes eligen para desconectar de verdad. Dina Huapi, a media hora de la capital nacional del chocolate artesanal, funciona como el portal de entrada a la estepa rionegrina y combina la inmensidad del lago Nahuel Huapi con una tranquilidad que parece de otro tiempo.
Este rincón, perfecto para una escapada después de alojarse en Bariloche, propone una experiencia diferente: aquí el bosque se abre a la inmensidad del horizonte. Es el destino ideal para quienes buscan naturaleza y actividades al aire libre sin multitudes, desde senderos con valor arqueológico hasta recorridos en bicicleta con vistas a los cerros más emblemáticos de la región.
Explorá el Cerro Leones y sus cuevas de origen volcánico
El gran protagonista de la zona es el Cerro Leones. Esta formación, moldeada por la actividad de un antiguo volcán, resguarda un tesoro histórico incalculable. Guías especializados coordinan expediciones que te llevan al interior de cavernas naturales donde los visitantes descubren rastros de los primeros pobladores de la Patagonia.
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El recorrido impacta por dos razones:
- Arte rupestre: los túneles conservan pinturas milenarias que cuentan la historia de las tribus originarias.
- Miradores estratégicos: al llegar a la cima, la estepa y el lago se fusionan en una postal de 360 grados que te permite dimensionar la magnitud del paisaje rionegrino.
Caminatas por la costa del Nahuel Huapi y el límite con Neuquén
Dina Huapi aprovecha su ubicación privilegiada sobre la ribera. La ciudad diseñó una costanera moderna y una bicisenda que recorre toda la franja costera, permitiendo un acceso directo a playas públicas de agua transparente. Es el lugar perfecto para tomar unos mates mientras contemplás cómo el sol se esconde detrás de los picos nevados.
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Para los que buscan caminar un poco más, el trayecto hacia la desembocadura del Río Limay es obligatorio. Podés iniciar el paso en el río Ñirihuau y avanzar por la orilla del lago hasta llegar al punto exacto donde nace el Limay. En ese lugar, el agua marca el límite geográfico con la provincia de Neuquén, ofreciendo un espectáculo natural donde las corrientes cambian de ritmo y el color azul se vuelve todavía más intenso.
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Identidad rionegrina en el Mercado de la Estepa
Antes de emprender el regreso, el Mercado de la Estepa invita a conocer el corazón productivo de la región. Este espacio autogestivo agrupa a artesanos y productores locales que mantienen vivas las tradiciones de la zona.
En sus puestos podés encontrar:
- Tejidos artesanales: prendas de lana pura hiladas a mano con técnicas ancestrales.
- Objetos de autor: artesanías en madera y piedra que reflejan la fauna y flora de la estepa.
- Productos regionales: dulces, conservas y delicatessen que concentran los sabores típicos de Río Negro.
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