Escondido en medio de la selva, estas termas solo se puede ser visitadas caminando por senderos que atraviesan un entorno natural preservado, garantizando una escapada auténtica y diferente.
El acceso comienza en los alrededores de la localidad de San Francisco, con un trekking guiado que parte de un tramo llano ideal para ir disfrutando de los sonidos y aromas de la selva. A medida que el recorrido avanza, el terreno se vuelve más desafiante: descensos entre vegetación densa, suelo húmedo y árboles centenarios acompañan la travesía.
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Cada paso aumenta la expectativa y el entusiasmo, preparando a los visitantes para el gran premio: los piletones naturales de agua termal que emergen a 30°C, rodeados de vegetación, vapor y el silencio absoluto del entorno.
Este lugar no solo ofrece relajación, sino también un contacto profundo con la naturaleza. No hay construcciones invasivas ni ruidos artificiales, lo que permite sumergirse en las aguas termales mientras se contempla la selva en su estado más puro. La experiencia se completa con la sensación de aislamiento, perfecta para quienes buscan desconectarse de la rutina y los dispositivos tecnológicos.
Trekking en un entorno natural
El trekking forma parte del encanto de las Termas de Río Jordán. El recorrido atraviesa una reserva natural gestionada por comunidades originarias, quienes velan por la preservación del entorno y transmiten su conocimiento sobre la flora, fauna e historia del lugar.
Este acompañamiento convierte la caminata en un aprendizaje cultural, donde cada detalle del paisaje tiene su explicación y cada especie de planta o animal se aprecia con respeto.
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La mejor época para visitar las termas va de junio a noviembre. En verano, las lluvias intensas hacen que los ríos sean imposibles de cruzar y pueden volver la caminata peligrosa. Por eso, el invierno y la primavera ofrecen la oportunidad perfecta para quienes buscan combinar aventura y bienestar.
Actividades complementarias y beneficios del lugar
Además de disfrutar del agua termal, los visitantes pueden explorar la selva, observar aves y flora autóctona, y practicar fotografía de paisaje. Las aguas calientes aportan beneficios para la circulación y la relajación muscular, mientras que el contacto con un entorno natural intacto ayuda a reducir el estrés y mejorar el bienestar mental.
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El atractivo de Río Jordán no se limita a su belleza escénica; también es una invitación a reconectarse con uno mismo y con la naturaleza. Cada paso en el sendero y cada inmersión en sus aguas generan una sensación de renovación que convierte a este destino en un plan ideal para el fin de semana largo o cualquier escapada que combine aventura, relax y experiencias auténticas.
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