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El Cañón del Ocre, formado a partir de un antiguo glaciar, cuenta con paredes de hasta 70 metros de altura, moldeadas por la erosión en un proceso que ha creado un escenario único. Este destino se ha convertido en una de las joyas escondidas de La Rioja, ideal para quienes desean descubrir un rincón poco conocido y de gran impacto visual.
Para quienes buscan vivir la naturaleza de cerca, el Cañón del Ocre ofrece una variedad de actividades. El trekking es la actividad estrella, permitiendo a los visitantes explorar sus formaciones rocosas y adentrarse hasta el lecho del río. Durante la caminata, los aventureros pueden apreciar formaciones emblemáticas como El Pesebre, que, según la tradición local, representan figuras bíblicas esculpidas en la roca de manera natural.
Otros puntos de interés en el recorrido incluyen Los Penitentes, La Lobería y El Castillo, cada uno con una perspectiva única del cañón y sus impresionantes paisajes. Además, el lugar cuenta con un pequeño museo donde los visitantes pueden conocer más sobre la historia y las leyendas que rodean al Cañón del Ocre, haciendo que la visita sea aún más enriquecedora.
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Un paisaje admirable de La Rioja que la hace un destino único
La época ideal para visitar el Cañón del Ocre va de noviembre a marzo, cuando el clima en La Rioja es más agradable para realizar actividades al aire libre. Este período permite a los visitantes disfrutar de temperaturas perfectas para explorar y conocer este paisaje único.
La Rioja ofrece, además, otros atractivos como el Parque Nacional Talampaya, la Cuesta de Miranda y la Ruta del Vino, opciones ideales para quienes desean extender su visita y conocer más de la riqueza natural y cultural de esta provincia. El Cañón del Ocre, con sus colores vibrantes y su historia geológica, se presenta como uno de los destinos imperdibles de Argentina para quienes buscan una experiencia única en contacto con la naturaleza.