Es uno de los puentes más reconocidos de Santa Fe y sobrevivió a una historia de cambios: el origen de una postal de la ciudad

El Puente Colgante Ingeniero Marcial Candioti atraviesa la laguna Setúbal y es uno de los símbolos más representativos de la capital santafesina.

Es uno de los puentes más reconocidos de Santa Fe y sobrevivió a una historia de cambios: el origen de una postal de la ciudad.

Es uno de los puentes más reconocidos de Santa Fe y sobrevivió a una historia de cambios: el origen de una postal de la ciudad.

En la ciudad de Santa Fe hay una construcción que se convirtió en mucho más que una vía de comunicación: el Puente Colgante Ingeniero Marcial Candioti. Su estructura metálica, sus torres y los cables que se reflejan sobre la laguna Setúbal forman parte de la identidad de la capital provincial. Sin embargo, detrás de esa imagen hay una historia que comenzó mucho antes de que se transformara en uno de los principales atractivos turísticos de la región.

El puente fue inaugurado el 8 de junio de 1928, después de varios años de proyectos y obras. Su construcción respondió a una necesidad concreta de la época: llevar agua desde el río Colastiné hasta la ciudad para mejorar el abastecimiento de agua potable de la población. Además, permitió conectar las dos costaneras y facilitar el tránsito hacia el sector este.

El verdadero motivo por el que construyeron el Puente Colgante

A comienzos del siglo XX, Santa Fe necesitaba mejorar su sistema de provisión de agua. Para eso, se proyectó instalar una toma en el río Colastiné y trasladar el agua mediante cañerías hasta la ciudad.

El desafío era atravesar la laguna Setúbal. Antes de que existiera la estructura actual, hubo otros intentos de construir puentes que permitieran sostener las cañerías y facilitar el cruce. Sin embargo, las crecientes provocaron la destrucción de distintas estructuras.

En 1904 se decidió levantar un puente de madera dura que tendría una doble función: sostener el acueducto y permitir el paso de vehículos. Pero la inundación de 1905 lo destruyó antes de que pudiera utilizarse.

Años después se impulsaron nuevos proyectos hasta que, en 1922, el ingeniero santafesino Marcial Candioti promovió una nueva obra. El diseño quedó a cargo del ingeniero Antonio Paitoví y contempló una estructura semirrígida de tres tramos.

La parte metálica fue encargada a una empresa francesa. Las torres de suspensión se fabricaron en Francia, se trasladaron hasta Santa Fe y luego fueron ensambladas en el lugar. Finalmente, el puente quedó habilitado para todo tipo de tránsito el 8 de junio de 1928 y recibió el nombre de su principal impulsor: Ingeniero Marcial Candioti.

La gran crecida que lo derrumbó en 1983

Durante décadas, el Puente Colgante fue una de las construcciones más importantes de Santa Fe. Sin embargo, su historia volvió a cambiar el 28 de septiembre de 1983, cuando una extraordinaria crecida del río Paraná provocó el derrumbe de gran parte de su estructura.

El colapso afectó especialmente a una de sus torres y dejó parte del puente hundido en la laguna Setúbal. La imagen de sus hierros caídos sobre el agua se convirtió en una postal muy distinta de la que los santafesinos estaban acostumbrados a ver.

El puente permaneció durante años sin recuperar su aspecto original. Su ausencia modificó el paisaje de la costanera y generó un fuerte impacto entre los vecinos, que lo consideraban uno de los símbolos más importantes de la ciudad.

Después de casi 20 años, volvió a convertirse en una postal de Santa Fe

La recuperación del Puente Colgante llegó después de un largo período de abandono. Las obras de reconstrucción comenzaron en el año 2000 y permitieron recuperar buena parte de su diseño original.

Finalmente, en septiembre de 2002, la estructura volvió a estar habilitada. Aunque conserva la estética que la convirtió en un emblema santafesino, la reconstrucción incorporó modificaciones técnicas y materiales nuevos para garantizar su funcionamiento.

Con el paso del tiempo, el puente volvió a ocupar un lugar central en la vida de la ciudad. Hoy conecta las costaneras Este y Oeste, es un punto de encuentro para vecinos y turistas y forma parte de las imágenes más representativas de Santa Fe.

En 2014 fue declarado Monumento Histórico Nacional, un reconocimiento a su importancia arquitectónica, histórica y cultural.

Las más leídas