El refugio de Traslasierra en Córdoba que conquista con la convergencia de dos ríos, ollas de piedra y el fascinante Museo Rocsen

Enclavado en el departamento San Alberto, esta localidad despliega una propuesta que fusiona la serenidad de sus balnearios naturales con una identidad cultural única.

Nono, en Córdoba, enamora a las familias con su ambiente pausado y el fascinante Museo Rocsen.
Nono, en Córdoba, enamora a las familias con su ambiente pausado y el fascinante Museo Rocsen.

A la sombra de los imponentes cerros de Córdoba se encuentra la cuna turística del Valle de Traslasierra, la cual conserva una ambiente pausado y tranquilo que enamora a las familias y a los viajeros de todo el país. La localidad de Nono combina la frescura de sus cauces hídricos con un entramado histórico que resguarda casonas de adobe, viejos almacenes de ramos generales y una de las instituciones coleccionistas más asombrosas de Sudamérica.

Su microclima privilegiado y la seguridad de sus espacios convierten a esta villa en una alternativa de excelencia para combinar relax, caminatas entre bosquecillos nativos y alta gastronomía criolla.

Ríos cristalinos, ollas de piedra y la famosa Juntura de los Ríos

El agua articula el ritmo diario durante los meses estivales a través de una geografía hídrica sumamente diversa. Las dos vertientes principales que abrazan al pueblo brindan experiencias adaptadas a cada tipo de visitante:

  • Río Los Sauces y su encanto familiar: sus cauces de baja profundidad y arenas finas registran temperaturas muy agradables, convirtiéndose en el sector favorito para los niños pequeños.
  • Río Chico de Nono: un arroyo encajonado entre moles graníticas que moldea profundas piletas naturales y saltos de agua ideales para la natación.
  • Balnearios Las Tropas y Los Remansos: espacios equipados a la vera del agua que proponen jornadas de descanso, cascadas y sombra de álamos.
  • La Juntura de los Ríos: el punto neurálgico donde confluyen el río Los Sauces y el río Chico, creando una postal estival icónica rodeada por la vegetación autóctona de San Alberto.
La confluencia del río Los Sauces y el río Chico da origen a La Juntura de los Ríos, articulando el principal polo balneario de Nono.

La confluencia del río Los Sauces y el río Chico da origen a La Juntura de los Ríos, articulando el principal polo balneario de Nono.

Senderos de montaña, cabalgatas y el patrimonio del Museo Rocsen en el Nono

Más allá del atractivo de sus costas, Nono invita a adentrarse en sus quebradas y descubrir un patrimonio cultural incalculable. Quienes buscan actividad física pueden elegir senderos de trekking de diversa exigencia, como el Sendero del Arroyo, El Empedrado y el recorrido de La Juntura, o bien coordinar travesías a caballo guiadas por baqueanos locales para cruzar vertientes y cañadas.

El circuito urbano e institucional complementa la travesía con hitos imprensindibles. A pocos kilémetros del centro urbano, el Museo Rocsen resguarda un patrimonio polifacético de más de 55.000 piezas arqueológicas, artísticas y tecnológicas provenientes de diversas épocas y rincones del planeta.

Por su parte, el recorrido municipal "Casas con historia" busca poner en valor la memoria local conectando antiguas construcciones de adobe, la emblemática Capilla San Juan Bautista erigida en 1908 y los rincones coloniales de la plaza principal. Finalmente, El Laberinto de Nono suma una alternativa recreativa con sus juegos de equilibrio, senderos verdes y una confitería elevada con vistas panorámicas hacia las sierras para contemplar el atardecer.

El circuito patrimonial "Casas con historia" recupera estructuras de adobe y la Capilla de 1908 alrededor de la plaza céntrica de Nono.

El circuito patrimonial "Casas con historia" recupera estructuras de adobe y la Capilla de 1908 alrededor de la plaza céntrica de Nono.

Sabores criollos de Traslasierra: chivito a la llama y trucha serrana

La gastronomía en Nono no funciona como un simple complemento, sino como un eje central de la experiencia turística. Los comedores tradicionales y los nuevos bistrós de montaña reinterpretan la cocina cordobesa a partir de materias primas regionales y cocciones lentas al fuego de leña.

Durante la estadía resulta indispensable reservar una mesa para saborear las especialidades del valle:

  • Cabrito a la llama y empanadas fritas: preparados a fuego lento con leña de monte y sazonados con hierbas de las sierras.
  • Trucha rellena: pescada en los ríos de montaña de la región y elaborada a la manteca con vegetales de la huerta local.
  • Postres tradicionales y dulcería: dulce de leche artesanal, alfajores de la zona e higos en almíbar producidos en los campos de San Alberto.

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