Dina Huapi es un pueblo joven que nació hace apenas 35 años, y se fue estableciendo en las márgenes de la mítica Ruta Nacional N°40, a solo 15 kilómetros de la ciudad de San Carlos de Bariloche. Es conocida como “el portal de entrada a la estepa patagónica”, ya que allí comienza la Ruta N° 23 que es la que atraviesa esta zona de la provincia, para desembocar en el océano Atlántico, uniendo así la cordillera con el mar.
Aun cuando las luces del turismo están puestas en la ciudad de Bariloche, Dina Huapi cuenta con una posición estratégica geográficamente y además está desarrollando sus potencialidades para atraer a los turistas que quieran conocer más de la Patagonia argentina.
Costas infinitas
Desde que lo visité por primera vez, allá por el año 2015, el pueblo sigue conservando ese ritmo tranquilo que invita a relajarse y a caminar por su extensa playa de casi 7 kilómetros que bordea el lago Nahuel Huapi. Un dato importante: las playas siguen siendo públicas, es decir que son de acceso libre para todos y no tienen edificaciones que impidan su paso.
Otro de los sectores imperdibles es acercarse a la boca del río Limay que está ubicada en una de las entradas al pueblo y que es el límite natural entre las provincias de Neuquén y Río Negro. Sus aguas cristalinas y de un verde resplandeciente brindan una de las postales más bellas. Incluso hay un mirador para sentarse a contemplar el paisaje.
El Limay también permite realizar algunas actividades como la pesca deportiva, e incluso Dina Huapi fue declarado “Capital provincial de la pesca deportiva con mosca” por su ubicación geográfica y por la calidad ambiental.
En la zona se puede pescar especies de la familia de los salmónidos como las truchas, siendo las más comunes la arcoíris, la marrón y la Fontinalis.
Cerro Leones
Muy cerca de allí está el Cerro Leones, una formación que se distingue fácilmente desde cualquier punto de la localidad y que es un cuello volcánico con lava solidificada que en determinado momento taponó la chimenea del volcán. Este cerro tiene en su interior tres cavernas donde se han encontrado puntas de flechas y restos de cerámica de los antiguos habitantes de las zonas. Además, en una de ellas hay un manantial que da lugar a una pequeña laguna subterránea.
Actualmente, se realizan excursiones para recorrer las cavernas y ascender a la cima del cerro para disfrutar de su vista.
Mercado de la estepa
Al ser el portal de entrada a la estepa patagónica, Dina Huapi cuenta con un “Mercado de la estepa” que reúne las producciones de más de 100 artesanos de toda la región.
Allí me encontré con Alberto Painetrú, un creador de arte religioso que muy amablemente me mostró y me contó sobre cada una de las artesanías. Hay tejidos, lanas, accesorios en cuero, hierbas y dulces regionales, vajilla de cerámica, plantas, bijouterie y muchas cosas más. Un gran lugar para conocer lo que se produce en la zona, los materiales que se usan y las huellas del arte que fueron pasando de generación en generación.
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