Cuáles son los restaurantes imprescindibles a la hora de visitar el barrio de Palermo en Buenos Aires.
Niño Gordo
Entrar en él es como sumergirse en un mundo de fantasía estilo animé o en el set de una peli asiática. Desde el primer momento, se propone una experiencia total, que va mucho más allá de la comida (aunque la comida sea muy buena también).
Inaugurado hace casi dos años sobre la calle Thames, en Palermo, la estética de Niño Gordo es obra de Eme Carranza, la ambientadora top de Buenos Aires, que lo llenó de neones, azulejos de color pastel, mesas y sillas de fórmica, peceras falsas, lámparas de papel rojas y muñecos de colección. Hasta el baño está para la foto, recubierto en dorado y con canillas que terminan en forma de dragón.
El Preferido
Uno de los mejores lugares de Palermo para tener un acercamiento con la cocina porteña más clásica, la de los bodegones, con guiños a nuestra herencia española e italiana. El empresario gastronómico Pablo Rivero (también dueño de la parrilla Don Julio) fue el encargado de darle una nueva vida a El Preferido, un antiguo boliche fundado en 1952 por inmigrantes españoles en la misma manzana en la que alguna vez vivió Borges, un pedazo de la historia de Buenos Aires.
Cucina Paradiso
Uno de los mejores lugares para comer italian style. Su dueño es Donato De Santis, un histriónico cocinero que se crio en la Puglia, pero ya lleva muchos años residiendo en la Argentina. Estrella de TV, supo combinar bien su perfil mediático con una buena propuesta gastronómica, dos restaurantes y un mercado de productos italianos.
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