Las aguas termales son conocidas por sus propiedades sanadoras y curativas. Desde épocas remotas las civilizaciones antiguas utilizaban los baños con aguas termales para curar enfermedades y como sitio para socializar. A continuación las 5 mejores aguas termales para disfrutar en tu viaje a Argentina.
Río Hondo, en Santiago del Estero
La “Ciudad termal” por excelencia. Río Hondo se encuentra a orillas del Río Dulce, sobre napas ricas en sales y minerales.
Es considerada como la "Ciudad Spa" más importante de la Argentina, con una interesante capacidad hotelera ofrece a sus visitantes una combinación de "salud y recreación".
En el lugar se pueden encontrar emanaciones de aguas cargadas de minerales que afloran mediante fracturas del terreno a temperaturas que oscilan entre los 27 y 70°C.
Federación, en Entre Ríos
Considerada una de las mejores termas del país, en este complejo del litoral argentino las aguas surgen a más de 1200 metros de profundidad, desde el Acuífero Guaraní. La temperatura alcanza los 42°. Una de las ventajas, para los visitantes más inquietos, es la cercanía al centro de la ciudad.
Dentro del parque termal puedes optar por un área de relax con piletas cubiertas y diferentes temperaturas, o por un área recreativa con una piscina semiolímpica. Para aquellos que viajen con niños, podrán disfrutar de parques de agua durante la temporada de verano, con divertidos toboganes y piletas con olas.
Carhué, en Buenos Aires
Esta ciudad heredó el turismo que iba a Villa Lago Epecuén, uno de los destinos más turísticos de Argentina hasta 1980. El pequeño pueblo quedó bajo agua en una inundación, convirtiendo a Carhué en un circuito termal en torno al lago. El lago Epecuén tiene un alto índice de mineralización, comparado por expertos con el Mar Muerto. Si decides ir a disfrutar de un descanso a estas termas, también puedes hacer un paseo por la fantasmagórica villa inundada, el circuito arquitectónico de Salamone y el avistaje de flamencos.
Durante el verano, miles de turistas aprovechan las playas y los balnearios de Carhué, durante todo el año, la opción es el goce de las aguas del Lago Epecuén.
Cacheuta, en Mendoza
Un destino fantástico con piscinas de piedra volcánica, con aguas que oscilan entre los 32 y 42 grados, rodeadas de arbustos y cactus. El agua de estas termas proviene del deshielo, que después se filtra a gran profundidad y vuelve a aflorar al chocar con la roca granítica de Cacheuta. Puedes disfrutar un día de completo relax con inmersiones termales, masajes y circuitos de spa, o salir a la aventura por la montaña.
El Parque de Agua Termas Cacheuta se encuentra a 38 kilómetros de la Ciudad de Mendoza. Rodeado por la Cordillera de Los Andes y a orillas del Río Mendoza, cuenta con muchas piscinas a distintas temperaturas y con diferentes hidroterapias.
Fiambalá, en Catamarca
Las termas de Fiambalá están inmersas en un paisaje surreal de belleza extrema. El complejo cuenta con catorce piletas de diferentes temperaturas. Se recomiendan para el tratamiento de reumatismo y artrosis, pero en realidad la mayoría asiste en busca de relajación y el maravilloso clima de la montaña.
Están situadas a 15 km de la ciudad de Fiambalá, en una quebrada de la Sierra del mismo nombre, en la provincia de Catamarca, a una altura 1.920 metros sobre el nivel del mar.
Son una gran atracción turística que complementa a las otras de la región de Fiambalá: La Ruta de los Seismiles y la Ruta del Adobe.
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