Además, de la sentida conmoción social, la muerte de Martinet pareció poner en cuadro de situación al poder político. Por entonces, la gestión del ministro de Seguridad de la provincia, Raúl Lamberto, quedó expuesta y muy cuestionada desde el interior de la fuerza policial como así también desde todos los estamentos más diversos. La ola de asesinatos en Rosario y Santa Fe jaquearon la situación. Es más, desde allí, la violencia dejó en claro que estaba instalada en Santa Fe y, sobre todo, de manera organizada. Ese 2013 cerró con 111 asesinatos. El 2014 culminó con 155 homicidios y el 2015 con 112.
El nombre de La Banda del Pasillo empezó a circular con un rol protagónico en el homicidio del policía. El grupo se expuso a raíz de este caso. La investigación tenía nombres, apellidos e identikits de los sospechosos. Y, entre los vecinos de ese barrio, cansados de los tiros a cualquier hora del día, se quitaron el miedo de encima y comenzaron a denunciar de manera anónima.
Finalmente, a los quince días de la muerte de Martinet, uno de los integrantes de La Banda del Pasillo cayó: Leandro”Bata” Paredes. El delito que se le imputó fue “homicidio, calificado por el uso de arma de fuego y por haberse realizado contra un miembro de la fuerza pública”.
Hace pocos días, luego de tres años, en un juicio abreviado, Leandro “Bata” Paredes recibió una condena de 11 años de prisión efectiva, sin reincidencia (no podrá salir en libertad a los dos tercios de la condena).
Recién a tres años de la muerte de Martinet también la Banda del Pasillo comenzó a desarticularse tras la detención de otro de sus cabecillas, Alejandro Sosa Rey , buscado desde años por la justicia por ser partícipe, entre otros delitos, de varios homicidios en la ciudad capital.
Hoy hace tres años que Damián Martinet perdió la vida por la inseguridad y mientras se encontraba cumpliendo su sueño de pibe: ser policía.
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