jueves 14 de noviembre de 2019

Temerarios: historias de locura e imprudencia sobre los arcos del Carretero

Con sus 80 años, el Puente Carretero también fue escenario de situaciones insólitas y arriesgadas. Una avioneta que pasaba por debajo del puente, clavados al Salado, corredores en altura o destreza en dos ruedas, algunas de las historias de adrenalina que quedaron en la memoria del gigante de hormigón.

 

Redacción Aire Digital

 

En estos 80 años el Puente Carretero, además de un importante tráfico, bocinazos y accidentes; guarda historias de adrenalina. Por locas o imprudentes, algunas quedaron en la memoria de vecinos y otras en registros virales. Un avión que pasaba por debajo de la estructura de hormigón, un clavadista del Salado, un corredor arriesgado que se subió a uno de sus arcos y un ciclista freestyle en las alturas.

Julio Cesar Rivero es un reconocido y destacado vecino de la ciudad de Santo Tomé que recuerda con sus 73 años algunas de estas hazañas que tuvieron lugar hace más de 60. Entre sus anécdotas vividas recuerda al profesor de la escuela de Aeromodelismo Arnold, que “con su avioneta pasaba por debajo del puente cuando el río estaba bajo”. El “Negro Ovejero” es otro de los personajes de esta historia: “se subía al puente y practicaba clavados”.  “Yo lo viví, no me lo contaron”, asegura Rivero quien lamenta que en esa época no había celular para registrar lo que sus retinas le permiten contar.

 

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Unos años más acá, las locuras en el puente fueron registrados por los propios atletas temerarios en videos que hoy llegan a miles de reproducciones. Uno de ellos es el santafesino Nicolás Sebastian, que a sus 19 años y sin autorización de sus padres, en 2015 protagonizó una de las pruebas más arriesgadas que se vieron sobre los arcos del Puente Carretero. Con su bicicleta de BMX cargada al hombro, subió hasta lo más alto, se lanzó hacia abajo a toda velocidad y su bicicleta terminó debajo de un camión. Grabó la travesía, la subió a Youtube y salió en todos los medios.

 

 

Hoy con 23 años, Nicolás recuerda que era “una locura que quería hacer cada vez que veía los arcos del puente”. “Es el único que tiene una base para tirarte en bicicleta, porque tiene un metro de ancho”, agrega.

El joven ya no realiza esa disciplina del ciclismo que se convirtió en olímpica, porque todavía en la ciudad “no hay dónde practicarla”. Y aunque hoy no tiene la destreza de aquellos años, afirma que “si estaría en condiciones, lo volvería a hacer”.

 

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Otro temerario atleta que se arriesgó a las alturas del Carretero fue un joven que se grabó corriendo por uno de los arcos. Este video fue subido en 2013 a la popular plataforma de videos y tiene más de 28 mil reproducciones.

 

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