¿Podemos vivir para siempre? Sam Altman, CEO de OpenAI busca digitalizar la mente humana
Sam Altman y la promesa de Nectome: un seguro de vida tecnológico que busca preservar el cerebro para digitalizar la mente, aunque el proceso sea 100% fatal.
En los últimos años, la figura de Sam Altman, CEO de OpenAI, estuvo vinculada a una de las propuestas más radicales de la biotecnología moderna: la preservación cerebral para la futura emulación de la mente.
¿Qué es Nectome y cuál es su propuesta?
Nectome es una startup surgida del MIT que propone un método llamado vitrificación por preservación de aldehído (ASC). A diferencia de la criogenia tradicional, que a menudo daña las estructuras celulares, Nectome busca conservar el "conectoma": el mapa extremadamente complejo de todas las conexiones sinápticas del cerebro humano.
Según la hipótesis de la empresa, si el conectoma se preserva con suficiente detalle, una computadora del futuro podría "leer" esa información y reconstruir la conciencia del individuo en un entorno digital.
"Entrepreneur Sam Altman is one of 25 people who have splashed the cash to join a waiting list at Nectome, a startup that promises to upload your brain into a computer to grant you eternal life.
There’s just one (huge) catch: It has to kill you first.
En 2018, la revista MIT Technology Review confirmó que Altman fue una de las primeras 25 personas en unirse a la lista de espera de Nectome, tras realizar un depósito reembolsable de 10.000 dólares.
Altman, conocido por su mentalidad transhumanista, declaró de forma pragmática: "Supongo que mi cerebro será subido a la nube". Para él, este gasto no es una intervención médica actual, sino una especie de "seguro de vida" tecnológico.
La "promesa mortal": ¿cómo funciona el proceso?
El aspecto más controversial de Nectome, y el que genera mayor confusión, es que para que el cerebro se preserve con la calidad necesaria, el proceso debe ser "100% fatal".
El procedimiento: el paciente debe estar conectado a una máquina de circulación extracorpórea para bombear los químicos de embalsamamiento mientras aún está vivo (bajo anestesia general).
El estatus legal: debido a esto, el servicio de Nectome solo es viable bajo leyes de muerte asistida (eutanasia) en jurisdicciones que lo permitan.
Un estudio asegura que el cerebro humano y el universo son sorprendentemente parecidos
Sam Altman fue una de las primeras 25 personas en unirse a la lista de espera de Nectome.
Realidad vs. ficción: mitos comunes de internet
Mito: Sam Altman ya murió y es una IA.
Realidad: falso: Altman está vivo y sigue dirigiendo OpenAI activamente.
Mito: la tecnología de subida de mente ya existe.
Realidad: falso: actualmente solo existe la tecnología para preservar el tejido biológico; la digitalización es, por ahora, puramente teórica.
Mito: Nectome cuenta con el apoyo total del MIT.
Realidad: falso: en 2018, el MIT cortó lazos académicos con la startup debido a preocupaciones éticas sobre la promoción de la eutanasia y la falta de evidencia científica sobre la "reanimación" digital.
El desafío de la escala: ¿es posible computar la conciencia?
Más allá de la voluntad de Sam Altman o el éxito de la vitrificación, el proyecto enfrenta un muro tecnológico monumental. Según datos de la Human Connectome Project, el cerebro humano posee aproximadamente 86.000 millones de neuronas conectadas por billones de sinapsis. Mapear y almacenar un solo conectoma humano requeriría, según estimaciones publicadas en Scientific American, cerca de un zetabyte de capacidad (equivalente a gran parte de todo el tráfico de datos global de un año).
Hoy en día, la infraestructura digital global no es capaz de procesar o alojar semejante volumen de información para un solo individuo.
A este problema de almacenamiento se suma el debate sobre la naturaleza de la mente. La analogía más común entre neurocientíficos —citada frecuentemente por expertos como Kenneth Hayworth, presidente de la Brain Preservation Foundation— es la del hardware y el software: preservar el cerebro mediante químicos es como guardar el disco duro de una computadora que dejó de funcionar.
Aunque los datos (el conectoma) estén ahí, investigaciones en el área de la neurobiología dinámica sugieren que la conciencia podría ser el resultado del "software en ejecución" (la actividad eléctrica y química constante). Muchos expertos sostienen que, una vez que la máquina se apaga y el tejido se fija, la chispa de la identidad se pierde.
En este sentido, un informe del MIT Media Lab advirtió que lo que se obtendría en el futuro no sería la persona original, sino una simulación inerte o una copia sin subjetividad.
Finalmente, el factor tiempo añade una capa de incertidumbre existencial. Al no existir hoy la tecnología para "leer" esos cerebros preservados, los voluntarios de Nectome dependen de la solvencia de la empresa a través de los siglos.
Como señala la revista MIT Technology Review, es una apuesta donde el paciente debe aceptar una muerte real hoy, con la esperanza de que una civilización futura —con una capacidad de cómputo que hoy nos parece ciencia ficción— decida y pueda devolverlos a la vida digital.
Críticas científicas y éticas
La comunidad neurocientífica se mantiene escéptica. Muchos expertos argumentan que el cerebro es mucho más que sus conexiones físicas; factores como la actividad química, las hormonas y los estados dinámicos de las neuronas podrían perderse para siempre en el proceso de vitrificación.
Además, existe el dilema ético: ¿Es realmente "inmortalidad" si la persona original muere y lo que sobrevive es solo una copia digital? Actualmente, tras las polémicas iniciales, Nectome ha bajado su perfil público, enfocándose más en la investigación de preservación de tejidos que en la comercialización masiva de la vida eterna.
FUENTE: MIT Technology Review (2018), The Guardian (2018), Comunicado MIT Media Lab (2018), Nectome.com (Technical Docs), Journal Cryobiology (ASC Protocol), BioRxiv (2026), Sam Altman Public Statements (2025/2026), PubMed (Connectomics studies 2025).