El truco para no gastar de más está en encontrar un equilibrio. Si ponés el aire al máximo, el motor trabaja mucho más y eso dispara el consumo de combustible. Pero, si decidís apagarlo y abrir las ventanas, el aire que entra genera resistencia aerodinámica, lo que también aumenta el consumo, especialmente cuando manejás a más de 80 km/h. La clave está en regular la temperatura.
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Según los especialistas, lo ideal es ajustar el aire entre 22 y 24 grados. Este rango ofrece una temperatura agradable en el habitáculo sin exigirle demasiado al motor. Además, te permite evitar los cambios bruscos de temperatura, que no solo afectan al consumo, sino también a tu salud, sobre todo cuando entrás y salís del auto.
Si querés maximizar el ahorro, prestá atención a estos consejos:
- Encendé el aire con el motor en marcha: Esto evita que el sistema se esfuerce más de lo necesario.
- No esperes a que haga mucho calor para prenderlo: Es mejor mantener una temperatura estable.
- Mantené los filtros limpios: Los filtros obstruidos obligan al sistema a trabajar más.
- No te excedas bajando la temperatura: Cuanto más frío el aire, más combustible se gasta.