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Sonia Tessa | Messi | Antonela Roccuzzo |

La paternidad de los campeones: la era de los padres que comparten sus logros

Las imágenes que dejaron los festejos en la cancha donde se jugó la final del Mundial traen a niñas y niños disfrutando de los logros de sus padres, escenas de ternura y, también, diferentes maneras de mirar la misma realidad.

Lionel Messi, el hombre más famoso del mundo le insiste a su compañera, Antonela Rocuzzo, en su momento de gloria, para que entre en la cancha. Él le saca a ella una foto con la Copa, abraza a sus tres hijos, juega con ellos. Uno de los niños se pone la medalla. Las imágenes del final del Mundial inundan las pantallas del planeta. En esos momentos, se ve a Ángel Di María ir a buscar a su familia. La hija mayor entra corriendo a la cancha y se trepa a su papá para abrazarlo. Emiliano “El Dibu” Martínez lleva la copa en una mano y a cocochito a su nena, aquella a la que no le pudo hacer upa cuando nació.

La vuelta olímpica siempre fue cosa de varones, heterosexuales, mayormente blancos. Eran los únicos dioses del olimpo deportivo. En esa narrativa masculina, irrumpieron esta vez compañeras, niñas y niños. Fueron parte de la fiesta, protagonistas de esos momentos épicos. ¿Nace una nueva masculinidad? ¿Es un refuerzo de valores familiares tradicionales? ¿Hay una paternidad más horizontal en juego?

Antonela Roccuzzo y la familia de Messi llegaron a Rosario
Antonela Roccuzzo y la familia de Messi llegaron a Rosario

Antonela Roccuzzo y la familia de Messi llegaron a Rosario

El fútbol dejó goles y jugadas imborrables, pero un Mundial es muchísimo más que eso: es una condensación de las emociones del juego a escala global. Modeliza una época. “¡Los campeones del mundo festejando con sus hijos/as! Después del partidazo que consagró a la Selección Argentina vimos a los jugadores y cuerpo técnico incluyendo a sus hijos/as en la celebración. Es algo muy lindo compartir el deporte y estos momentos hermosos con quiénes más queremos, como estamos haciendo millones en todo el país”, posteó en Instagram la campaña Paternar, con una foto de Messi abrazado a Mateo y Ciro.

Un cambio de época que se pudo ver. “Estos varones demostrando ternura con sus familias, sus parejas, sus hijos es un mensaje muy fuerte hoy en día y viene de la mano de la dirigencia, de Lionel Scaloni, de todo el cuerpo técnico”, considera Matías Criado, psicólogo, coordinador del colectivo Paternando. “Antes la concepción era que los varones tenían que concentrar totalmente aislados, y hoy en día, la selección tenía varios días para ver a su familia entre los días de trabajo. Sobre todo en Messi, es algo que se ve, que él sube a sus redes sociales, como también el resto de los jugadores. Hay una foto de Messi leyéndole un libro a uno de sus hijos, esos son mensajes que tiene mucha mayor potencia viniendo de figuras como ellos”.

Estos padres que comparten tiempo en familia difieren del clásico modelo proveedor. “Lo podemos ver con la frase de no poderle hacer upa a su hija, que implicaba que los varones iban a jugar al fútbol y se iban lejos del espacio de cuidado. Porque antes, las paternidades eran eso, ir a trabajar y poner un plato sobre la mesa, un techo. Era un lugar de mucho poder”, plantea Criado y cuenta que hoy “no es un lugar de poder, sino un lugar de corresponsabilidad. Ahí es donde vemos ese cambio tan importante, que los jugadores tienen ganas de estar con su familia, de compartir tiempo y juegos”. Es lo que buscan en Paternando, “que los varones tengan posibilidades de hacerse corresponsables”. Entiende que es más fácil con ingresos millonarios, pero que para toda la población, también el Estado, la comunidad y el mercado pueden hacer algo.

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Esa concepción de la paternidad tiene su contracara en la misma selección. En las redes sociales, fue tendencia Camila Homs al mostrar a Benjamín, su hijo más chico, dándole besos a una copa falsa, lejos de su papá, Rodrigo De Paul, quien fue a visitar a Tini Stoessel antes que a Francesca y Benjamín. También hay estas paternidades: desde la cuenta de Instagram “familias monomarentales” denuncian todos los días las situaciones que reciben: padres que falsean sus ingresos para reducir o eludir la cuota alimentaria, que no se hacen responsables de las necesidades de sus hijos, que los “visitan” cuando quieren.

Compartir los logros

Ignacio Rodríguez, psicólogo e integrante de Institutos de Masculinidades y Cambio Social, destacó las imágenes de los jugadores de la selección compartiendo sus logros en familia, como así también el valor de lo colectivo, entre otras novedades: “Jugadores como el Dibu Martínez, que reconocen la ayuda terapéutica como pilar para su desempeño, familias y parejas entrando al campo a acompañar la felicidad del padre/pareja”.

“Este mundial va a dejar estelas y reflexiones”, promete, y elige hablar de “otras masculinidades, que rompan los moldes o la hegemonía que propone un jugador fuerte, rudo, valiente y competitivo como modo de arrasar al otro, al rival, de borrarlo, una idea que aún persevera en las canciones (Un minuto de silencio… para XX que está muerto)”.

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Para Rodríguez, hay un camino que marcan los “jugadores con mayor empatía (hacia el dolor o las alegrías ajenas), con solidaridad, con reconocimiento de su vulnerabilidad, de su necesidad de contar con el otro, de sus otros aspectos que lo definen (padre, pareja, amigo). Todo eso traza un camino posible, dan vestigios de una nueva forma de habitar la masculinidad desde el respeto y la tolerancia”. El psicólogo considera que “la participación de las familias en la cancha y los festejos, puede ser connotado como mensaje de que nadie triunfa solo, nadie se sostiene solo sino con la presencia de los otros”.

Una foto, dos lecturas

La politóloga y escritora feminista María Florencia Freijó festejó que Messi hiciera una foto de Antonela con la copa. “Él le saca las fotos, siendo Messi y después de jugar el partido más difícil del mundo. Menos no, chicas, jamás. Hablando en serio. Gracias por estas imágenes, gracias por todo lo que educaron, lo bueno y gracias Leo Messi porque los pibes tienen un tipo como vos como norte. A partir de ahí todo lo que viene es bueno”, escribió en Instagram.

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Las imágenes, como el Mundial, son polisémicas. No todo el mundo ve y analiza lo mismo, hay diferentes maneras de mirar. Para Paula Caldo, doctora en Humanidades con mención en Historia e investigadora del Conicet, la foto de Messi entregándole la copa del mundo a Antonela es anacrónica, pre-medieval. Antes que una mirada liberadora, encuentra el refuerzo de diferentes estereotipos de género. “Lo que me hizo mucho ruido fue que finalizara el partido y Messi, que es el capitán del equipo, le entregara a su esposa el trofeo. Sentí que era de antes del medioevo, de la Grecia antigua. Ni siquiera se tuvo presente que ahí había un equipo de varones y que esa copa representa para muchísimos el sueño, la alegría que le podemos prometer a nuestros chicos. ¿Qué significa que una mujer que solo se posiciona como esposa termine siendo quien levanta el trofeo?”.

Cree que ese estereotipo está muy presente en la selección. “Me hizo mucho ruido una foto que apareció de las mujeres de los jugadores, donde no estaban las mujeres que trabajan. Por ejemplo, Tini siguió cantando porque tiene un proyecto personal como mujer, y su pareja funciona de otros modos”, consideró Caldo y señaló: “La mayoría de las chicas que acompañan a los jugadores de fútbol son esposas madres y no tienen otro proyecto más que administrar la casa de esos jugadores”.

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Le preocupa porque entiende que esas imágenes refuerzan proyectos de vida. “Una encuentra en muchos barrios que las muchachitas siguen teniendo el sueño de casarse con alguien que las saque de pobres”, sostiene. Aclara que no se trata de una crítica personal a Messi o Antonela, que eligió ese camino, sino que “cuando uno es una figura pública tiene una responsabilidad con lo que genera. Esa no es una pareja equitativa. Es la vieja esposa de los próceres del siglo 19”.

Más compañeras y también más hinchas

Si algo trajo el Mundial fue la enorme cantidad de mujeres que se subieron a la pasión por la Scaloneta. “Entre 1986 y hoy, en estos 36 años de distancia entre un título y otro, las transformaciones han sido unas cuantas. Entre otras, cambió el público del fútbol y se volvió cada vez más transversal, atraviesa toda la sociedad, las castas, las clases, los géneros. Donde es más visible es con las mujeres, del ‘86 para acá el crecimiento del público y de la práctica femenina del fútbol es explosiva. Hay mucha gente más en juego porque el fútbol captura público que antes no capturaba”, expresó el investigador del Conicet Pablo Alabarces, una autoridad en cuanto a sociología del fútbol.

Basta ver las imágenes de los multitudinarios festejos, con mujeres por todos lados. Entre ellas, muchas feministas que leyeron en el juego colectivo un mensaje que trasciende el fútbol. Así lo escribió la directora técnica Mónica Santino, fundadora de La Nuestra Fútbol Feminista. “Ahora que bajaron las emociones y que dan ganas de volver a ver un partido realmente increíble, vemos que no importó mucho quién era titular y quién era suplente, se podía cambiar de táctica en cada partido, incluso dentro del propio partido. Nadie parecía alterarse con nadie, era una grupalidad con fuerza, donde no había egos enojados y para nosotras eso es profundamente feminista”.