"La única elección que hice fue ser yo mismx". Luk levantaba su pancarta hecha a mano sobre calle Mitre, preparada para marchar en la columna encabezada por las letras T.r.a.n.s. de un metro de alto y colores brillantes. Eran las cinco de la tarde. La plaza Libertad desbordó desde temprano. A la noche, al ritmo de Chocolate Remix, el Parque Nacional a la Bandera se tiñó de los colores del arco iris con una multitud inédita en donde se expresaron lesbianas, gays, bisexuales, travestis, transexuales, no binaries, quers, intersex y todas las identidades que cuestionan el binarismo de género que está en la base de la división y jerarquía sexual de la sociedad. La marcha del Orgullo de Rosario fue una fiesta completa.
Temprano, desde las 13, en el emblemático espacio público de Mitre y Pasco hubo shows, ferias, banderas del arco iris de todos los tamaños, glitter, colores Fluo, vinchas. Cada persona con el look elegido.
"Es la marcha más linda por el color y la fiesta. La mejor", dijo Lourdes con su corona de flores rojas antes de empezar a caminar.
Fueron muchas más de las 60.000 personas que esperaba la organización, cuadras y cuadras interminables. Felices, sí, de abrazarse, celebrarse, llevar el Orgullo como bandera. ”Es un orgullo que estén acá", arengó la activista travesti Michelle Vargas desde la cabecera. "Volvamos a llenar las calles de color, de alegría, de brillantina", siguió mientras integrantes de las 40 organizaciones que forman la Coordinadora Orgullo Rosario tomaban la bandera que decía: "Estamos Hartes. Ley de reparación histórica para sobrevivientes travestis trans pos-dictadura ya!".
"Arranca la marcha del Orgullo de Rosario. Hoy nuevamente las calles son nuestras. Hoy las llenamos de color", fue la contraseña para empezar a caminar.
En la columna encabezada por la palabra trans, entre las letras n y s marchaba Santa, la niña trans rosarina cuya historia contó Aire de Santa Fe. "No sea indiferente, matan a travestis en la cara de la gente", cantaba la niña levantando los brazos y luego ¿Dónde está Tehuel? Su mamá le eacaba fotos, las dos sonrientes.
Familias de todo tipo dijeron presente con sus arcoiris pintados en la cara, atados a cochecitos de bebés y sujetados en las espaldas como capas se sucedieron en una larga columna durante cuadras y cuadras.
La primera carroza, con globos de colores, recordó a Alejandra Irónici, la activista trans asesinada en agosto en Santa Fe. Arriba, Mercedes, la hermana de Alejandra, llevaba una remera con su foto y la palabra Justicia. "Mujeres travestis presas políticas sobrevivientes de la dictadura 1976-1983. Todavía podemos hablar", se leia en manos de una de las reparadas, mientras sonaba Sweet Dreams, convocando al baile.
La segunda de las doce carrozas (el año pasado fueron cuatro) creó un boliche a cielo abierto. Tachos de luces de coiores con música electrónica, al grito de "Dónde está Tehuel, el arte es trabajo". Atrás bailaban cientos de pibes y pibas, apretujados.
La masiva presencia de jóvenes se diseminó en todo el recorrido y tuvo algunas expresiones más orgánicas cómo la Federación de estudiantes secundarios (Feser).
En Sarmiento y Pellegrini, con tutu rosado, Antonella levantaba un cartel pintado a mano que decía "te deseo la valentía para olvidar todo el odio que te enseñaron".
Abanicos, transparencias, tules y mucho glitter se repitieron durante decenas de cuadras de movilización.
En la esquina de Pellegrini y Buenos Aires, desde los balcones, dos parejas de personas grandes saludaron con las manos y una joven bailó eufórica al ritmo de la marcha. Se ganaron aplausos de quiénes marchaban.
Hacia el final, luego de las organizaciones de la diversidad, sindicatos, la Campaña Nacional por el Derecho al aborto, marcharon las columnas de los partidos políticos.
La llegada al Parque a la Bandera dio una dimensión de la marcha: el amplísimo espacio se convirtió en una marea colorida. Primero tocó Choco Remix y luego subió toda la coordinadora Orgullo Rosario, organizadora de la marcha que integran más de 40 colectivos de la diversidad, sindicatos, partidos políticos, organizaciones sociales y feministas, entre otras. En ese momento se leyó el extenso documento que recogió una gran cantidad de reclamos. Junto a las banderas específicas del colectivo, se manifestó el rechazo al ecocidio al grito de “Ley de Humedales ya”. Otra de las exigencias fue una reforma Judicial Disidente y transfeminista.
La larga lista de consignas arrancó con la recuperación de la memoria travesti-trans ¡La memoria no es un privilegio cisheterosexual!, también se exigió ¡Cupo Laboral Travesti Trans público y privado YA!, para garantizar los derechos laborales de esa comunidad. Uno de los gritos colectivos fue “Trabajo Sexual es Trabajo”.
Sobre ese punto, el documento puntualizó la necesidad de “la despenalización del trabajo sexual y la modificación de la ley anti-trata para avanzar en la construcción de políticas públicas con enfoque en derechos humanos que nos protejan de los actos de violencia institucional y el hostigamiento”.
Aseguraron que se asiste “a un recrudecimiento de la violencia en las calles, donde hay una disputa sobre quién puede hacer uso del espacio público y quienes nos quedamos afuera. Las fuerzas de seguridad toman acciones contra nosotres, amparándose en discursos xenófobos y de odio, sometiéndonos al hostigamiento, extorsión, a desalojos forzosos, y violencias de todo tipo”.
El documento final, que fue leído por diferentes voces en el escenario, trazó también una urgencia política: “Es tan necesario que estemos juntes, alertas y movilizades. Es tan necesario que denunciemos y nos defendamos de la violencia que crece y se fomenta desde la derecha política, mediática, religiosa, judicial, que incluso llega al extremo de justificar el asesinato de quienes son o piensan diferente, como bien sabemos tras llorar a tantes compañeres de nuestra comunidad”.
“No somos solo historias de amor, ni de dolor, somos una colectiva hermanada. No hacemos este mundo digerible, lo hacemos posible”, dijo el documento ya sobre el final, y terminó con “Si hemos podido tener el coraje de ser mariposas en un mundo de gusanos, también lo tenemos para acompañarnos en la lucha. Para hacer un mundo más vivible, donde todas, todes y todos podamos vivir libremente, en paz e igualdad”.
Ayelen Becker, "la Gilda de las travas", levantó de nuevo a la multitud para un baile que se prolongará hasta la madrugada en distintas fiestas.
Hubo homenaje a Alejandra Irónici desde el escenario y también estuvo presente en los reclamos del documento final: “Basta de travesticidios y crímenes de odio”, fue un grito común.
“No podemos seguir aguantándonos la furia por cada compañera asesinada. Necesitamos arremeter con toda la fuerza de nuestra comunidad hasta que los responsables en los gobiernos y la justicia tomen acciones reales para que nadie pueda arrebatarnos la vida por nuestras identidades, nadie pueda violentar a nuestras compañeras”, se leyó en el documento, en el que se recuperó la historia de Alejandra Ironici.
La Lucero marcó un final que no fue tal. La fiesta quedó en los cuerpos y también en distintos espacios de la ciudad.
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