Primero fue el estupor. No podía ser que fuera ella. No podían haberla matado. Alejandra Ironici, la histórica activista trans de Santa Fe, la primera que logró un DNI con su identidad de género percibida en la provincia, la que sonríe en la foto junto al gobernador Antonio Bonfatti porque ese documento lo talló a mano y sin permiso. La primera que ingresó como trabajadora trans en el hospital Iturraspe. La histórica, siempre presente en las movilizaciones, la impulsora del cupo laboral travesti trans. Como ocurrió en 2016 con Diana Sacayán, la noticia más inesperada venía a confirmar la vigencia de su lucha: un crimen de odio, un transfemicidio, terminó con la vida de dos activistas fundacionales.
Alejandra Ironici nació el 4 de noviembre de 1976. Murió a los 45 años, sin poder perforar la escasa expectativa de vida de las personas travesti-trans. Los crímenes de odio, la falta de acceso a derechos básicos, como la educación, la salud y el trabajo, la marginalidad, van cercenando los años posibles.
Nació en Tostado, en el norte de Santa Fe. Calor, polvo y prejuicios. Cuando su mamá murió de cáncer, Alejandra tenía 18 años. Se había recibido de técnica en sistemas administrativos. El padre no aceptaba su identidad de género y ella partió hacia Santa Fe. “Me vine a Santa Fe pensando que era una sociedad amplia, abierta, que iba a ser todo color de rosa, que me iba a encontrar con el amor. Mentira, me di contra una pared", contó en 2011. Se anotó en Ciencias Económicas, pero la consideraron “muy afeminado” para la carrera.
En Santa Fe conoció a Noelia Noly Trujillo, compañera de luchas por una vida mejor del colectivo travesti trans. "Estamos destrozadas, muy tristes. No esperábamos para nada esto, y menos de Alejandra, que era tan referente”, dijo Noelia. Otra de sus compañeras, Pamela Rocchi, manifestó su desconsuelo: "Esta terrible noticia duele y asusta. Era una compañera que hace mucho tiempo viene gritando basta de travesticidios. Ella fue la primera funcionaria trans de la provincia de Santa Fe, la primera en recibir el documento. Era una luchadora incansable e insistente de las causas de la comunidad trans".
Una luchadora de tiempo completo
La búsqueda de una vida mejor la llevó a principios de este siglo también a Villa Gesell, con un show de transformismo que la encontró como integrante del grupo Fama. En Santa Fe trabajó durante nueve años en un taller de costura, obtuvo un breve contrato en la Defensoría del Pueblo, en Buenos Aires, y volvió a Santa Fe. Su activismo se hizo cada vez más intenso, fue militante del Partido Socialista, referente del colectivo travesti trans, fundadora de la Mesa Ni Una Menos Santa Fe, una de las infaltables en cuanta movilización y marcha se hiciera.
Su cuerpo herido, y quemado es una prueba del odio. Así se calificó en la sentencia del Tribunal Oral número 4 de la ciudad de Buenos Aires, el travesticidio de Diana Sacayán. Gabriel Marino, el travesticida, apeló la sentencia a prisión perpetua, que fue confirmada por la Cámara de Apelaciones. Sin embargo, ese Tribunal de Alzada cambió la calificación. Say Sacayán lo dijo clarito: "No vamos a aceptar que se niegue el travesticidio de Diana Sacayán y la violencia estructural que existe hacia el colectivo travesti y trans". La abogada de Say, Luciana Sánchez, presentó un recurso extraordinario federal, ya que la sentencia original fue fundacional. “Claramente está en juego la protección de la identidad del colectivo", aseguró entonces.
Alejandra estudiaba derecho. Marchó cientos, miles de veces. Por el cupo laboral trans, contra los femicidios, contra los travesticidios. Hoy le toca a la comunidad -no sólo al colectivo travesti-trans- reclamar justicia por ella. Y la mayor justicia sería una vida digna para todes.
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