domingo 21 de noviembre de 2021
Sociedad Salud |

Vasectomía: el método anticonceptivo que empieza a popularizarse en Santa Fe

Pese a los mitos y prejuicios sobre la virilidad, que aún subsisten, cada vez más varones optan por la vasectomía, una intervención sencilla y rápida, que no afecta el deseo ni la potencia sexual. Así, se hacen responsables de no tener otro (o ningún) hijo. "Para mí fue grandioso", dice un hombre que fue pionero y se la hizo hace una década.

La demanda de vasectomías creció y el número de intervenciones que se realizan en hospitales públicos en todo el país se multiplicó por 12. Aunque este método anticonceptivo quirúrgico está contemplado por la ley en el Programa Médico Obligatorio desde 2006, recién ahora empieza a hacerse masivo. La experiencia en consultorio de la andróloga Antonela Gioielli lo demuestra: “Hubo un cambio muy grande, aumentó muchísimo la cantidad de vasectomías que se hacen. Está creciendo exponencialmente, mes a mes, y año y año. Hay una mayor solicitud, en salud pública hay una lista de espera. En el sector privado, lo veo muchísimo y también me lo cuentan otros profesionales”, dice la médica, quien relata que “es frecuente que un hombre se opere y después lo hagan sus amigos”.

El aumento es tangible. Se trata de una cirugía sencilla, que puede realizarse en media hora. “La gente que viene a consultar está muy bien informada, el 95% llega con la decisión tomada y hay otros que se vienen a informar porque existen mitos y dudas”, plantea la profesional, que también tiene una cuenta de Instagram donde difunde información científica.

¿Cuáles son los miedos y los mitos? “Lo típico es que pueda alterar la función sexual”. Pero la intervención “nada tiene que ver con la erección, el deseo sexual, ni con el volumen eyaculatorio, cuyo cambio es imperceptible”. La andróloga considera que estos preconceptos están ligados con “la pérdida de la masculinidad, que el hombre la aloja en sus genitales”. Incluso, “muchos lo asocian con la castración, y no tiene nada que ver, porque eso se trata de cortar los testículos”.

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En la vasectomía, lo que se ligan son los conductos deferentes, que llevan los espermatozoides desde los testículos al pene. Después, la erección no se ve afectada, y hay eyaculación. La intervención es sencilla, y a los pocos días se puede retomar la vida sexual. Tres meses después, a través de un análisis llamado espermograma, se comprueba que ya no existan riesgos de embarazo.

Ahora que los varones empiezan a hacerse cargo de su responsabilidad en la anticoncepción, la vasectomía comienza a ser una opción para quienes no quieren tener más hijos, o deciden no procrear.

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Antonella Gioielli es uróloga, especializada en Andrología.

Antonella Gioielli es uróloga, especializada en Andrología.

Nico tiene 42 años y decidió realizarse la vasectomía hace una década. En aquel entonces era una operación completamente inusual. No le resultó fácil acceder. “Tuve que insistir mucho para lograr que la obra social lo cubriera, incluso tuve que pagar un plus al profesional. Con el médico también, porque no tenía experiencia en esta práctica. Como resulta del deseo del paciente y no por alguna dolencia o enfermedad previa, para ellos era complicado. Incluso, alguno me llegó a decir que esa práctica no la realizaba, aunque era urólogo”, relata su experiencia.

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El tránsito de Nico es iluminador sobre el cambio acelerado de algunas ideas socialmente aceptadas en los últimos años. “En ese momento había muy poca información y tuve que recorrer un camino para poder hacerla. Mi intención era hacerme la intervención en la salud pública, porque tienen más experiencia, ya que atienden a un número mayor de pacientes. Al menos, ese era mi razonamiento. Lo cierto es que al tener una obra social, no me lo permitieron, me derivaron con mi cobertura. La obra social no tenía un plan real para este tratamiento y me derivó con un urólogo que trabajaba temas vinculados con próstata, pero que no tenía mucha experiencia con vasectomía, así que resultó complicado lograr que me realizaran la intervención y que saliera bien”, sigue su relato. Sabe que fue por falta de experiencia. “Tengo un amigo que se la realizó en España y ahí es muy común. La intervención se la realizaron en una consulta médica sin anestesia general y salió caminando a las horas, yo estuve internado casi un día con anestesia importante”.

En pareja o sin pareja, la decisión de la vasectomía puede ser liberadora. En el caso de Nico, la primera razón fue que no quería tener más hijos. “La única forma que un varón pueda decidir eso, es con la vasectomía. Con preservativos, el riesgo existe”. Él sí está en pareja. “En segundo lugar, mi pareja se había encargado de la anticoncepción con DIU durante los primeros años de nuestra relación. Cuando decidimos tener a nuestro hijo obviamente se lo extrajo (el DIU) y quedamos embarazados”, se implica en el relato. Una vez que el niño nació, hubo que esperar un tiempo para volver a colocar el DIU y se cuidaron con preservativo, pero sobrevino un nuevo embarazo. “Decidimos interrumpirlo, con un costo corporal grande para mi pareja. Puso ella el cuerpo, aunque –por suerte– con mucha decisión de ambos de no seguir con ese proceso. Fue ahí que decidí que me tocaba a mí poner el cuerpo”. Tan sencillo como hacerse cargo. Y sigue: “Por otro lado, es mucho más simple mi intervención con la vasectomía que cualquier intervención en una mujer”.

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La demanda existe, pero los números siguen siendo exiguos. En 2019 se hicieron 683 intervenciones registradas por la Dirección Nacional de Salud Sexual y Reproductiva. “Los varones están pidiendo más, y también reclaman cuando van a pedirla a la salud privada y no le dan respuesta. Eso es inédito, en 30 años recién ahora está ocurriendo y es un posicionamiento diferente de algunos varones”, señala el médico Daniel Teppaz, que fue funcionario de Salud Sexual de la Municipalidad de Rosario y también de la provincia de Santa Fe e integra el grupo promotor de la Red de Acceso al Aborto Seguro en la Argentina.

Desde la salud pública, le interesa poner el foco en la oferta. Es decir: que se proponga. “Los servicios de salud no pueden funcionar por la demanda, tienen que funcionar haciendo ofertas. ¿Qué oferta les hacemos a los varones y cómo difundimos la posibilidad de hacerse una vasectomía?”, da un paso más en la necesidad de popularizar la práctica. “¿Qué posibilidad le damos a los varones para que desmonten los mitos si no los conocen? ¿Cómo trabajamos con los varones en la corresponsabilización en la anticoncepción, no sólo en vasectomía? Hay un trabajo con varones que todavía está pendiente”, desafía.

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Daniel Teppaz fue funcionario de Salud Sexual de la Municipalidad de Rosario y también de la provincia de Santa Fe e integra el grupo promotor de la Red de Acceso al Aborto Seguro en la Argentina.

Daniel Teppaz fue funcionario de Salud Sexual de la Municipalidad de Rosario y también de la provincia de Santa Fe e integra el grupo promotor de la Red de Acceso al Aborto Seguro en la Argentina.

Desde su propia historia, Nico sabe que muchos varones son renuentes a esta práctica. “Creo que responde a una visión muy sesgada que tenemos, por lo menos en mi generación, de asociar lo sexual y lo reproductivo. La idea del macho reproductor, el alfa con mil hijos, está en la cabeza de muchos. Yo lo veo justamente al revés, sin la carga del riesgo de tener hijos, mi sexualidad cambio para mejor y no tiene nada que ver, obviamente, con el deseo”, asegura este hombre, para quien la vasectomía representa “una libertad absoluta”. “Me mejoró mucho la vida en lo sexual, ya no hay necesidad de cuidarnos con otros métodos y eso, cuando uno no quiere tener más hijos, es muy bueno, liberador. Hay que avanzar mucho más en darla a conocer y mejorar, con mayores prácticas, el proceso de intervención”, propone. Su balance es muy positivo. “Creo que gané libertad y que devolví tranquilidad a mi pareja, que bastante puso antes”, reflexiona.

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