miércoles 23 de septiembre de 2020
Sociedad | accidente | San Justo |

"Tragedia y milagro": un día que quedará en la memoria de un pueblo entero

Este jueves un accidente entre dos autos en los que circulaban dos matrimonios de la localidad de Marcelino Escalada, terminó con la vida de una de las parejas. Hay un pueblo conmocionado que recuerda a dos antiguos habitantes.

La descripción de Facebook los muestra tan unidos como lo fueron toda su vida: “Dario Rosset (Nenucha y Dario)”, eligieron como nombre en la red social. Este jueves todo un pueblo trajo a su memoria los recuerdos que tiene del matrimonio después de que sufrieran un grave accidente en la Ruta Nacional 11 a la altura del kilómetro 584 entre las localidades de Marcelino Escalada -desde donde emprendieron viaje hacia San Justo- y Ramayón. Los maestros, ahora jubilados, chocaron contra otro matrimonio de la localidad que logró salvarse “de milagro”, aseguraron quienes llegaron al lugar del accidente minutos más tarde.

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La tranquilidad de todo el pequeño pueblo del norte santafesino se vio alterada por la noticia. El dolor invadió a familiares, amigos, allegados y conocidos de los fallecidos y accidentados. Minutos después de las 9, Dario Rosset (77) e Irma “Nenucha” Ramírez (75) perdieron la vida al chocar en su Toyota Etios contra el Chevrolet Prisma que manejaba Esteban Pilotti (75), quien viajaba por consultas médicas a San Justo junto a su esposa Maria Rosset (de 66 años y prima hermana de Darío). Los últimos dos se salvaron, pero “de milagro”, aseguró a Aire Digital su hijo Germán con una enorme tristeza por todo lo ocurrido. La parte de adelante del Chevrolet Prisma quedó completamente destruida. Sin embargo, los cinturones de seguridad y los airbags los protegieron. Según explicó el hijo, sus padres circulaban por la línea recta y alcanzaron a divisar otro auto parado en la banquina. Cuando estaban a unos pocos metros, el otro vehículo dobló, al parecer, en un intento por volver a subir a la ruta y dar la vuelta en U. El conductor no tuvo tiempo de frenar, contó que se tomó fuerte del volante y su Chevrolet embistió de lleno al otro vehículo en su costado.

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Tras el impacto, Esteban logró salir rápido del auto y junto a una médica que cruzaba por la zona lograron sacar a su esposa del interior antes de que el auto tomara fuego.

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Conocidos habitantes de Marcelino Escalada que cruzaban por el lugar del accidente reconocieron el auto de los Pilotti, por lo que le dieron aviso al hijo del matrimonio para que se acercara al lugar. “Cuando me llamaron me dijeron que el auto se había incendiado pero que mis padres estaban bien”, narró Germán. Minutos después, ya estaba en el lugar. No podía creer lo que veían sus ojos. “Si no me hubieran dicho que mis papás salieron bien, hubiese pensado lo peor porque el fuego y el humo que salían del auto eran impresionantes”, expresó.

Hasta ese momento, ni Germán ni sus padres sabían que las personas que estaban en el otro vehículo eran Darío y Nenucha. El hijo lo supo más tarde pero sus padres fueron trasladados al hospital y en las primeras horas de la tarde todavía no conocían la identidad de las otras víctimas.

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El recuerdo de un pueblo entero

A Marcelino Escalada la noticia llegó en cuestión de minutos debido a la cantidad de personas que van y vienen todos los días a San Justo. El dolor se hizo presente en el pueblo entero que conoce a Nenucha y Dario. Ambos transcurrieron gran parte de su vida en la localidad y por su profesión todos guardan muchos momentos compartidos con ellos. Estudiaron juntos en la Escuela Normal de San Justo en donde se recibieron de maestros. En aquel entonces ya eran novios. Cuando terminaron sus estudios se casaron y comenzaron a trabajar en escuelas rurales, viajando todos los días. Con el paso del tiempo tuvieron cuatro hijos. De más grandes, él se jubiló siendo docente en la escuela de la localidad de La Criolla y ella en la de su pueblo. Exigente, severa, pero cariñosa, como toda maestra “de las de antes” -cuentan sus ex alumnos-, es recordada por su afección a la literatura y las reglas ortográfica. Era común en el pueblo escuchar que si cometías un error de ortografía tenía que enseñarte “La Nenucha”. En los últimos años pasaban su tiempo con sus nietos y se dedicaban ambos a hacer artesanías. Amantes de la literatura, publicaban poemas, canciones, cuentos y frases de libros en la cuenta de Facebook que compartían.

Hoy es probable que sus hijos y nietos sientan un dolor profundo de velar a sus familiares en una ceremonia íntima ya que el coronavirus no permite la aglomeración de muchas personas, pero los reconfortará la idea de saber que ambos dejaron una importante marca en la vida de sus alumnos y que vivieron toda su vida juntos, hasta el final. El 2 de julio de 2020 será recordado por todos los escaladenses. Quedará el dolor típico de los días después de una tragedia, pero también el recuerdo de lo que Darío y Nenucha le dieron a una comunidad en la que la calma y la simpleza valen demasiado como para tener que explicarlo. También quedará la esperanza, la otra oportunidad que las da la vida a Mari y a Esteban, quienes se recuperan favorablemente en el hospital.

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