La Casa de Juan Diego es una asociación civil que funciona en Santa Fe hace más de 20 años, con una misión de trabajo centrada en el acompañamiento de jóvenes en situación de vulnerabilidad social, a través de los ejes de asistencia terapéutica, educativa y de formación laboral.
Gracias a la intervención de un equipo interdisciplinario, conformado por una terapista ocupacional, un psicólogo y cuatro operadores, la entidad aborda la problemática de adicciones que enfrentan varios de sus asistentes.
Instalada en Junín 2141, se impone como un Centro de Día donde se desarrollan talleres de carpintería, herrería, mantenimiento (se trabajan los conocimientos básicos de albañilería, electricidad, plomería, etcétera), computación, huerta comunitaria y cocina.
Asimismo cuenta con un aula radial de la Escuela Primaria N°5, donde se dicta la currícula que establece el Ministerio de Educación de la mano de docentes especializados; y tiene un espacio de contención emocional para los asistentes (Tepeyac).
De manera paralela, la institución sostiene dos espacios habitacionales de tránsito para quienes necesitan un lugar donde vivir y no lo tienen, siempre priorizando el objetivo de lograr que todos puedan desarrollar sus proyectos personales.
Nicolás (32), uno de los jóvenes que asiste a Juan Diego desde hace tres años, dialogó con Aire Digital sobre su experiencia personal con la casa. “Cuando tenía cinco años vine por primera vez acá para acompañar a un hermano. Luego por las cosas de la vida me desaparecí un tiempo y hace tres años volví y fui recibido por el equipo de la mejor manera. Vine con mis 5 hijos y mi señora, porque necesitaba empezar de cero”, dijo.
Y en esa línea, rescatando el acompañamiento que recibió y las ganas de ver historias similares en sus pares, remarcó: “Todo lo que estando en la calle consideré alejado de mí, lo rescaté y hoy puedo tener las herramientas para llevar el pan a mi casa. Superé mi adicción a las drogas y tengo ganas de estar cada día mejor. Juan Diego me cambió la vida”.
Exequiel, el más joven de la Casa, también se animó a contarle su experiencia a este medio. “Desde los 11 años me pasaba el día entero en la calle y creía que todo valía poco o nada. Un día decidí cambiar, y por incentivo de mi novia y mi familia llegué hasta acá y logré un giro importante en mi vida”, relató.
“Al principio fue duro. Venía y me rescataba durante la semana, pero llegaba el finde y me iba con mis amigos y volvía a consumir… Repetía la historia. Mi novia se enojaba, mi familia también, pero me seguían insistiendo y apostando en mí; y acá el equipo de Juan Diego también. Ellos me ayudaron a salir, no me abandonaron”.
El rescate de un oficio y el incentivo a nuevas propuestas son el eje de la experiencia de los chicos dentro de la casa. Ambos aseguraron estar persiguiendo sueños personales con ayuda del equipo de la asociación civil.
Exequiel, por ejemplo, detalló que siempre se interesó por la herrería y que está muy abocado a aprender el oficio. En forma simultánea, aseguró estar feliz por haber descubierto en el mismo lugar su pasión por la música. “Encontré en mí el deseo de cantar y componer, por esto estoy armando un grupo de rap junto con otros chicos”, cerró.
Dificultades vs. empuje
Gustavo Vogel y Gabriela Candioti director y vicedirectora de la entidad, afirmaron a Aire Digital que las limitaciones de espacio y económicas suelen ser una dificultad para Juan Diego, pero mencionaron que las ganas de los asistentes y del equipo suplen esos obstáculos para lograr cosas muy buenas.
“Hay veces que pasamos días tristes, porque tenemos chicos que pasan malas situaciones. Pero también vivimos alegrías que compensan, como nacimientos, casamientos, desarrollo de proyectos y más”, contó Gabriela Candioti.
Gustavo Vogel, por su parte, hizo referencia a la linealidad de objetivos que siguen sin caer en las estructuras rígidas. “La Casa dispone de un cronograma de actividades que son los disparadores, pero intentamos siempre trabajar basándonos en conocer a los chicos y chicas que llegan hasta aquí, propiciando motivarlos de acuerdo a sus intereses y habilidades”, dijo.
Y para finalizar puntualizó en que, siguiendo los preceptos fundacionales de la asociación, en Juan Diego se busca siempre la transformación mutua de la realidad de los jóvenes y de la institución.
Para conocer más sobre la institución o sumarse para colaborar, los interesados pueden contactarse con el teléfono: (0342) 4123349 o enviar un correo a [email protected]. Se los puede encontrar también en Facebook con la denominación La Casa de Juan Diego.
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