Selfie en palabras: Margarita Barrientos
“La palabra solidaridad tiene que ser un ejemplo. Muchos argentinos sabemos lo que es la solidaridad, es dar sin mirar a quien. En la vida siempre hay que dar, por más poco que se tenga, hay que tener compasión por el prójimo“, dijo la protagonista de esta historia en diálogo con Estilo Aire.
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Un accidente laboral dejó inválido a su marido, lo que obligó a Margarita, que no sabía leer ni escribir, a dedicarse a lo que se conoce como “cirujeo”.
El punto de inflexión en la vida de Margarita llegó en 1996, cuando al volver de trabajar con su carro cargado, descubrió que los niños de una vivienda contigua llevaban días sin comer. “Yo traía los restos de pan que recogía de una panadería, así que les dije que vinieran a casa y los senté a la mesa con nosotros”, explica Margarita.
Así empezó el comedor “Los Piletones”, ayudando a 15 niños del barrio. Hoy, el proyecto solidario tomó la forma de Fundación, y gracias al acompañamiento de ONG, empresas y particulares, asisten a más de mil niños, en Villa Soldati y también en su sede de Villa Cañuelas. Aquel gesto de solidaridad que tuvo en 1996, aquel acto de amor y generosidad, se ha multiplicado transformando positivamente su propia vida y la de quienes la rodean.
Al reflexionar sobre el trabajo que realiza cada día, contó que “uno tiene que hacer de asistente social, de psicóloga, de enfermera, de amiga. Es cansador, pero me encanta lo que hago, me hace muy bien”.
“Por la situación que está viviendo nuestro país, hoy en día mucha gente volvió a volcarse a los comedores comunitarios. En el comedor todos los días tenemos más de una cuadra de cola. Hay familias donde se quedó sin trabajo o la mamá o el papá, y hay familias donde los dos se quedaron sin trabajo”, advirtió la entrevistada.
No se priva de esbozar esa crítica sobre la realidad social, a pesar de su vínculo con el presidente de la Nación: “A Mauricio lo conozco desde que era presidente de Boca, en esa época siempre frecuentaba el comedor. Trataba de cumplirle a los chicos los sueños, por ejemplo, llevarlos a conocer un jugador. Cuando me dijo que se iba a lanzar a la política, yo le dije que lo iba a apoyar. Me acuerdo que a esa charla la tuvimos en el centro de salud del barrio”, rememoró Margarita.
Además, reconoció que muchas veces, y desde distintos partidos, han intentado tentarla con alguna candidatura, pero ella es inflexible: “Me han ofrecido muchas veces lanzarme a la política, pero no me gusta que nadie me diga lo que tengo que hacer. Quiero seguir trabajando libremente y poder seguir ayudando a toda la gente del barrio”, afirmó, con plena seguridad en sus palabras.




