La experiencia es común, pero pocas veces comprendida. Al aterrizar, los pasajeros descienden del avión con una sensación de agotamiento generalizado, como si hubieran atravesado una maratón, a pesar de haber permanecido sentados durante horas.
Para la mayoría, el motivo de esta fatiga sigue siendo un enigma. Recientemente, un piloto comercial se encargó de esclarecer una causa poco conocida, pero central: la deshidratación provocada por la baja humedad dentro del avión.
En un video que compartió la cuenta de TikTok @perdiendoelmiedoavolar se resume el fenómeno en una frase simple: “Seguro que has escuchado que es importantísimo hidratarse durante todo el vuelo... y es verdad”. A partir de allí, su explicación detalla cómo las condiciones dentro de la cabina pueden alterar el bienestar del pasajero, incluso sin que este se mueva de su asiento.
La deshidratación como causa invisible de la fatiga aérea
A pesar de que no haya actividad física durante el vuelo, el cuerpo sí atraviesa un proceso fisiológico que afecta sus niveles de energía. El principal factor, según el piloto, es la muy baja humedad ambiental que hay en el interior de la mayoría de los aviones. Esto provoca una deshidratación paulatina, muchas veces imperceptible, pero suficiente para afectar el estado general del pasajero.
En aeronaves como el Boeing 787, se incorpora un sistema especial: “Mete vapor de agua en el aire que tú estás respirando permanentemente”, explicó el piloto, y añadió que este mecanismo mejora la experiencia del vuelo al permitir que los viajeros lleguen “más descansados al destino”. A modo ilustrativo, mencionó al cantante David Bisbal, quien confesó que ese modelo de avión era su preferido porque “llegaba con las cuerdas vocales listas”.
Para evitar los efectos de esta deshidratación, el piloto recomienda beber agua de manera constante durante el vuelo. “Un vaso de agua cada hora suele ser suficiente”, escribió en la descripción del video.
El jet lag: otro factor que contribuye al agotamiento
Además de la deshidratación, quienes viajan largas distancias enfrentan otro fenómeno: el jet lag, definido por la Cleveland Clinic como un “tipo de trastorno del ritmo circadiano del sueño” que se produce al cruzar más de tres zonas horarias. Los síntomas incluyen insomnio, fatiga extrema, somnolencia diurna, dolores de cabeza, falta de concentración y una sensación de “no ser uno mismo”.
El jet lag es más severo cuando se vuela hacia el este, ya que el cuerpo tiene más dificultad para adaptarse a un horario más adelantado que para trasnochar. “Esto se debe a que el cuerpo se adapta más rápido a trasnochar que a acostarse más temprano de lo habitual”, afirman los especialistas.
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