Pinceles, aerosoles y pinturas, esas son las herramientas que domina Pol González, un joven de 22 años que convirtió a las paredes de Santa Fe en el hogar de su pasión, el muralismo. En un popular bar de la ciudad, rodeado de su arte y con mucho orgullo y entusiasmo por sus creaciones, el ilustrador recibió a AIRE para una entrevista y contó cómo es su trabajo.
Sobre sus comienzos, Pol señaló que arrancó a ver grafitis antes de los 10 años, cuando varias piezas de la ciudad le resultaban interesantes. Ese arte le llamó la atención, "empecé a probar en el lienzo, a probar mi firma". Ya para los 13 años lo hacia "regularmente". Después, se basó mucho más en la teoría de pintura, la cual aprendió en un curso, donde adquirió conocimientos como el tratamiento de luz, los cuales fue practicando poco a poco hasta llevarlos a las calles: "Ahí el grafiti tuvo un sentido más impactante en mi día a día".
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Quien también se describe como artista plástico y diseñador gráfico "mezcla" el muralismo y el grafiti. "Creo que nuestra ciudad últimamente se presta más para el entendimiento de las obras", indicó. En sus piezas se pueden observar distintas técnicas y elementos que conforman de cierta manera otra realidad.
"Yo pienso que el muralismo uno lo pide, lo puede consensuar de una forma mucho más abierta a las ideas y también tiene otra tratamiento en el tiempo. En cambio, un grafiti puede ser en un lugar que nadie autorizó o pidió que esté, aunque esté el lugar libre para disponerlo", señaló Pol sobre las diferencias entre estas dos ramas del arte que sabe combinar a la perfección. Sobre esta última, añadió que busca "darle un cambio de fachada a lo que es la arquitectura, sin hacer un daño a la propiedad pública y plasmando piezas de la ciudad".
En la misma linea sobre las "autorizaciones" que requiere para plasmar su arte y cómo encuentra los espacios para hacerlo, indicó que "eso siempre se pregunta, por ejemplo, cuando yo empecé fue en la ciclovía, donde por ahí toda la gente tiene una pared con ladrillo visto que da para ese lado o solamente blanqueada, o al frente de una plaza o algo que hacia sinergia".
Al momento de hablar de sus referentes, González contó que estuvo en la Fiesta de Disfraces pintando un mural que se hizo en un paredón de 400 metros, junto a varios artistas de Santa Fe, Paraná y Coronda, jóvenes que para él "impactaron en el nivel y eso ya está demostrado".
González resaltó que varios ilustradores se están dedicando a esto: "Hay muchos maestros, muchas cosas para entender", expresó, al mismo tiempo que recordó y mostró los numerosos trabajos que hizo en Santa Fe y otros lugares de forma individual y con otros colegas.
"Me gusta hacer un tratamiento de colores que tenga siempre intencionalidades y en los diseños también", destacó el joven de 22 años al ser consultado sobre cuál es su sello como muralista. "Por ejemplo, en una esquina que hemos visto tantos años solo de color gris, con poca luz, en una tarde tomarla y hacerle un lienzo donde los colores resalten, que ayuden a relajarlo a uno cuando va por la calle", señaló el artista en torno a su arte, donde según él "siempre hay una pared, siempre hay algo, y ahora la gente más lo aprecia, lo pide".
Para finalizar, Pol llamó a que la gente se "anime a hacer lo que le gusta", ya que cada vez ve más artistas, una comunidad, donde se puede conocer y aprender.
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