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Sociedad

Murió Fabián Tomasi, víctima de los agrotóxicos

El exfumigador Fabián Tomasi, símbolo de la lucha contra los agrotóxicos, falleció este viernes en la ciudad entrerriana de Basavilbaso, luego de no haber podido sobreponerse a una neumonía que provocó su internación hace cinco días.

La neumonía fue una de las tantísimas complicaciones de la “polineuropatía tóxica metabólica severa” que Tomasi padecía hace tiempo, causada por las sustancias tóxicas que manipuló durante muchos años en su trabajo rural.

Fue el protagonista del libro Envenenados del periodista y escritor Patricio Eleisegui, tras el cual se hizo conocido a nivel mundial por su lucha contra los agrotóxicos.

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En Aire de Santa Fe, tuvimos la oportunidad de conversar con Tomasi en agosto de 2016. En aquella oportunidad, contó su dura historia. Hoy recuperamos aquella entrevista, y te invitamos a leerla:

“Quedate quieto, que donde estés el veneno te va a encontrar”

“Yo trabajaba como peón rural en una empresa de fumigación, sin ningún tipo de control o cuidado hacia nosotros. Eso produjo que las sustancias tóxicas que se emplean en la agricultura actual afectaran todo mi sistema nervioso periférico. Cuando me presenté a la junta médica de ANSES para solicitar la jubilación, determinaron y pusieron en el certificado que padecía polineuropatía tóxica, debido a estas sustancias”, relató Tomasi.

El entrevistado añadió que “los químicos de la fumigación hicieron estragos en mi cuerpo y la enfermedad sigue avanzando, ya no puedo trabajar más. Estoy viviendo con una jubilación mínima por incapacidad, estoy en mi casa y me asisten en todo, para comer, para ir al baño, para todo. Son sustancias diseñadas en laboratorio para matar y por lo tanto eso es lo que hacen”.

Luego describió su rutina de trabajo como fumigador: “Trabajábamos de sol, a la intemperie, en pistas improvisadas en los campos cerca del lote para que al productor le salga más barato. Sigue siendo así hasta el día de hoy. El productor dejaba las sustancias, nosotros destapábamos las latas, las mezclábamos, de allí las cargábamos en el avión, que salía a hacer su trabajo. Entre vuelo y vuelo generalmente comíamos. Siempre trabajábamos en short de baño por el excesivo calor, y generalmente descalzos y en cueros, porque a la remera la usábamos en la cabeza para que el sol no nos afecte tanto”.

“Estas sustancias pueden afectar distintas partes del organismo. Los problemas neurológicos son una parte, pero todo depende del estado del sistema inmunológico de la persona. Los químicos interfieren, por ejemplo, en el proceso de renovación celular que el cuerpo vive constantemente, generando células de distintos tipos de cáncer. Afecta de manera distinta a cada persona”, explicó desde sus conocimientos, elaborados a partir de decenas de consultas médicas surgidas durante la dura experiencia vivida.

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“Los chicos que trabajaban conmigo tienen problemas pero nunca quisieron sacarlo a la luz. Este problema me llevó un hermano, mayor que yo. Era hemipléjico, había sufrido un accidente que le había quitado la posibilidad de movilizarse. Estando acá postrado en casa el veneno lo alcanzó. Por eso yo siempre digo en las notas un título: ‘Quedate quieto, muy quieto, que donde estés el veneno te va a encontrar’. Cada persona que muere a mi alrededor, por investigación propia puedo afirmar que muere por esta sustancia“, sostuvo con contundencia.

Finalmente, Tomasi opinó que “la gente no quiere escuchar lo que tenemos para decir, porque la verdad es muy dura. Está tan bien hecho el plan siniestro de recaudar plata a costa de la vida de los demás que parece un negocio redondo. El Estado, la Justicia, los organismos de control, la medicina, las facultades son parte de todo esto. Nos van a matar a todos y estamos mirando sin hacer nada. Estamos demasiado tranquilos pensando que es un problema de segunda, lo dejamos de lado creyendo que nos vamos a salvar. Pero nadie está a salvo de esto, ni siquiera quienes viven en una ciudad”.

Link a la nota original: Entrevista a Fabián Tomasi

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