Sin embargo, es importante destacar las complicaciones que experimentan las mujeres con una identidad de género o una orientación sexual disidente que no caen dentro de la visión tradicional.
En el Día de la Visibilidad Lésbica, un repaso por las necesidades y desafíos que enfrentan las identidades lésbicas dentro de la atención ginecológica.
El enfoque de la atención ginecológica en identidades lésbicas
La medicina ginecológica es una especialidad médica que se enfoca en la salud del sistema reproductor femenino, ya sea mujer cisgénero o transgénero, sin importar su orientación sexual (bisexual, lesbiana, heterosexual, pansexual o incluso asexual).
Aun así, en las consultas ginecológicas sigue persistiendo un enfoque hetero-normativo, que se basa en las relaciones sexuales de la mujer con el hombre como criterio primordial.
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La primera consulta puede generar incertidumbre, pero es un paso clave para la salud.
Esto deja de lado la posibilidad de que identidades lesbianas queden incluidas en la ecuación, pues no todas las relaciones sexuales son heterosexuales.
Los desafíos que enfrentan las identidades lésbicas en el acceso a la salud
Carina Depaoli, psicóloga social y militante lesbo-feminista, dialogó con AIRE sobre los desafíos que las identidades lésbicas y personas transgénero todavía deben enfrentar en 2025, especialmente en el acceso a la salud.
Depaoli destacó que existe una falta de atención o desconocimiento por parte de algunos profesionales de la salud, quienes no proporcionan el cuidado médico adecuado a las mujeres lesbianas, partiendo de la falsa premisa de que, debido a su orientación sexual, no requieren los controles habituales.
"Se piensa que porque no hay penetración, no hay riesgo de transmisión de enfermedades sexuales", declaró. Esto ignora el hecho de que las infecciones y la salud sexual y reproductiva de las mujeres no están ligadas exclusivamente a la heterosexualidad.
"Todavía nos encontramos con miradas que asumen que todas las personas son heterosexuales y CIS, es decir, que coincide su identidad sexual con su sexo asignado al nacer. Nos encontramos mucho con dichos prejuicios", expresó Carina.
"Por ejemplo, hay casos en donde, durante una consulta de una compañera lesbiana, al no presuponerse haber tenido relaciones que conlleven penetración, no se les realiza estudios como es el Papanicolaou, o se deja de preguntar sobre los síntomas de una infección por transmisión sexual (ITS)", explicó Depaoli.
Y continuó: "Se da por hecho que por no haber penetración, hay patologías que las lesbianas no tendríamos. Esto es un prejuicio muy grande".
Marcha de lesbianas en Santa Fe contra crimenes de odio_DSC04812_MTH.jpg
A pesar de los avances, muchas lesbianas aún enfrentan prejuicios en la atención ginecológica.
Maiquel Torcatt / Aire Digital
Clasificó estas situaciones como una "dificultad de escucha" a aquel paciente que está hablando y planteando su situación, al creer que no habría posibilidad de ciertas patologías solo por no mantener relaciones heterosexuales.
"Eso nos deja bastante indefensas, sobre todo a aquellas identidades lésbicas que, a lo mejor, no tienen los suficientes recursos simbólicos como para entender que esto no debería ser así", comentó. Y manifestó que no es fácil enfrentar el modelo médico hegemónico y decir ‘no, esto a mí me pasa’ y "animarse a pedir los estudios que sean necesarios para el control que requiere cualquier persona que asiste a un consultorio".
Esto se debe a que predomina una cuestión cultural y de posicionamiento ideológico, razonó la militante lesbo-feminista. "Hay primero una formación porque enseñan una biología como si fuera única. O, quien se formó hace 30 años, no tienen la misma información de alguien que se forma hoy, productos de los avances que se fueron dando", argumentó.
"En algunos casos, porque no son en todos, está estancado la mirada desde un solo lugar, sin la posibilidad de ponerla en cuestión y crítica. También, juegan los prejuicios y las propias creencias".
La importancia de la ESI
En cuanto al rol que la Educación Sexual Integral (ESI) sobre permitir que las mismas identidades lésbicas conozcan sobre sus derechos, la atención médica necesaria que deben recibir y el funcionamiento de su cuerpo, Depaoli destacó que se aplica de manera eficiente en niños, niñas y adolescentes, pero que es usual olvidarse de los adultos.
"Los adultos somos quien muchas veces sostenemos los errores y los mitos instalados, y eso es lo que le transmitimos a las infancias y a las adolescencias. Poco pensamos en la Educación Sexual Integral en las adultas y los adultos", reflexionó. "El revisar nuestras propias creencias y miedos sobre nuestra vida sexual y nuestra salud sexual reproductiva y no reproductiva".
Ante estas dificultades y obstáculos, Carina Depaoli consideró que se debe seguir insistiendo a través de la militancia y dialogando con el mundo de la salud por cambios. Y cuando hay incomodidad o invisibilización dentro de un consultorio, no conformarse".
"Y no dar por sentado que la persona que se tiene en frente es una persona CIS heterosexual. Tal vez, todo en este mundo se resuelve preguntando".
La falta de preservativos en lesbianas
Además, otro aspecto que preocupa es la falta de opciones adecuadas en cuanto a preservativos para mujeres, lo que impide asegurar relaciones sexuales seguras y placenteras. La ausencia de un preservativo diseñado específicamente para vulvas lleva a soluciones poco prácticas y difíciles de integrar en la intimidad.
"No tenemos aún un preservativo que sea específico para vulvas que tenga la comodidad del uso y que se pueda usar de manera natural, sin tener que recortar un rectángulo de látex y hacer malabares para poder manejarlo", explicó.
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Aún no existe un preservativo pensado para relaciones entre mujeres.
Debido a que la cultura continúa bajo una mirada hetero-céntrica, se asume que es suficiente que existan los preservativos tradicionales y pastillas anticonceptivas. Incluso, el preservativo femenino que existe hoy en día se introduce dentro de la vagina, ya que fue pensado para el acto de la penetración.
Sin embargo, no todo es estrictamente negativo. Deapoli destacó el proyecto preservativos para vulvas, de un grupo autoconvocado para activar y reclamar salud sexual, goce y garantía de nuestros derechos.
Esta organización busca el diseño, la promoción y distribución de un nuevo dispositivo, la distribución gratuita y urgente de los preservativos existentes, la elaboración de protocolos de salud para profesionales y efectores que sean respetuosos con todas las prácticas e identidades, así como también la investigación y divulgación de información sobre la prevención de infecciones de transmisión sexual.
Avances y luchas por todavía librar
Asimismo, a pesar de estar en el año 2025, todavía persisten barreras para aceptar y expresar libremente la sexualidad debido al temor al rechazo y al odio.
Sin embargo, Depaoli destacó un avance en las nuevas generaciones, quienes presentan sus sexualidades, orientaciones e identidades de manera más amplia y abierta.
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Carina Depaoli, en una de las marchas en la ciudad de Santa Fe.
Maiquel Torcatt / Aire Digital
Este cambio es especialmente significativo para aquellas lesbianas mayores de 40 años, expresó Carina, ya que son las que enfrentaron desafíos considerables al salir del clóset en un contexto donde incluso la ciencia negaba su existencia.
Aun así, y a pesar de estos avances, subrayó que aún queda mucho por hacer para mejorar la visibilidad y aceptación del lesbianismo.