“¿Por qué diablos la convirtieron en sufragista?”. Esas fueron las palabras con las que Pamela Lyndon Travers, autora de la exitosa saga literaria Mary Poppins, intentó resistir el cambio propuesto en 1964 por el equipo de Walt Disney que se abocó a la primera adaptación cinematográfica de la entrañable niñera inglesa.
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Después de años de negativas, P.L. Travers finalmente accedió a reunirse con Walt Disney. La escritora, conocida por su mal temperamento, no quería saber nada con entregarle su personaje más preciado a un hombre que, en el fondo, despreciaba. En efecto, le impuso muchas condiciones para firmar el contrato. Sin embargo, Walt se salió con la suya en la mayoría.
No sólo no negoció la participación del comediante estadounidense Dick Van Dyke, quien pese a la negativa de Travers le puso el cuerpo a Bert; sino que consiguió torcer por completo la identidad de Winifred Banks, la madre de los pequeños Jane y Michael (en la saga literaria los nenes son, en realidad, cuatro).
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¿Qué problema le generaba Winifred? La saga de Mary Poppins transcurre en la Inglaterra de comienzos de siglo XX. En la era eduardina, era común que las madres aristócratas no pasaran mucho tiempo con sus hijos. De ahí la importancia e influencia de la niñera en la trama de Travers. Ella llegaba, en efecto, a “salvar” a la familia, según informa bigbangnews.
Sin embargo, la producción cinematográfica se estrenó en 1964. Por ese entonces, la idea de una madre tan distante iba a generar rechazo, en especial en el público americano al que iba dirigida la película. “Los guionistas entendieron que el personaje no iba a ser querido, porque nadie iba a entender por qué no pasaba tiempo con sus hijos”, precisaron desde la empresa Disney.

El desafío de “humanizar” a la señora Banks quedó en manos del guionista Don DaGradi y de los compositores musicales, los hermanos Richard y Robert Sherman. “Así surgió la idea de convertirla en una mujer sufragista, que dejaba a sus hijos al cuidado de una niñera para poder luchar por los derechos femeninos”.
El cambio no le gustó para nada a Travers. “¡De ninguna manera voy a aprobar esto!”, amenazó. Sin embargo, tal como sucedió con la mayoría de sus requisitos, la autora perdió la batalla. Y, así, los hermanos Sherman se abocaron a la creación de una canción que permitiera humanizar a Winifred Banks. ¿El título? Hermana sufragista.
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