La deuda tiene género: por qué las mujeres se endeudan para vivir

La caída de los ingresos empuja a miles de hogares a tomar deuda para comer o alquilar. Sobre las mujeres recae además el mandato de sostener la vida cotidiana.

La deuda se debe a la caída de ingresos, y afecta más a las mujeres. 

La deuda se debe a la caída de ingresos, y afecta más a las mujeres. 

Vivir para pagar una deuda que nunca se llega a cancelar: eso que se siente como un drama personal afecta de manera diferencial a las mujeres. En la provincia de Santa Fe hay 169.926 morosas, el 51,36% del total de personas en mora.

La diferencia no es grande, pero se repite cuando se pone la lupa sobre el conjunto de las personas endeudadas: el 51,76% son mujeres.

El dato surge del Mapa de la Deuda, una plataforma desarrollada por el Centro de Estudios de la Ciudad (CEC) junto con la Fundación Friedrich Ebert (FES), elaborada con información oficial y pública de la Central de Deudores del Banco Central de la República Argentina (BCRA).

La deuda tiene género

“Venimos mostrando que este tema afecta, sobre todo, a las mujeres por dos motivos. Por un lado, porque son el sector de la población más precarizado; por lo tanto, está expuesto a mayores niveles de endeudamiento y a un endeudamiento más informal, es decir, con peores tasas de interés”, plantea la investigadora Lucía Cavallero, integrante de Ni Una Menos y autora, junto con Verónica Gago, de los libros Una lectura feminista de la deuda y Contra el autoritarismo de la libertad financiera.

El aumento de la morosidad en la deuda es un tema de preocupación pública.

El aumento de la morosidad en la deuda es un tema de preocupación pública.

Pero hay otro aspecto: “Las mujeres también son quienes, en general, tienen el mandato de sostener la economía doméstica, y por eso hay un endeudamiento muy fuerte de las mujeres, sobre todo en los hogares monomarentales, destinado a gastos asociados a la crianza de los niños”, aporta Cavallero.

En el mismo sentido trabaja la concejala rosarina Norma López, autora de una batería de propuestas para el municipio de Rosario, su ámbito de intervención.

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“La precarización de la vida afecta tanto a mujeres como a varones, pero ponemos la lupa en los hogares a cargo de una sola persona, porque nueve de cada diez están dirigidos por mujeres. Por eso hablamos de priorización”, expresa López.

“Venimos trabajando el tema del endeudamiento desde principios de año; en febrero comenzamos a presentar varios proyectos”, rememora López, autora de cuatro iniciativas locales. En el departamento Rosario, el 52,18% de las personas con deudas son mujeres y, entre quienes están en mora, representan el 51,37%.

La culpa no es individual

“Cuando el endeudamiento avanza como está avanzando en nuestro país, para llenar la heladera, costear la salud y pagar el alquiler, esto es un problema social, no es un problema individual”, sostiene López.

En el mismo sentido, Cavallero cuestiona el discurso del presidente Javier Milei, quien afirmó que se trata de “un acuerdo entre privados”, en el que “nadie le puso una pistola en la cabeza” a quien contrajo la deuda.

El endeudamiento se produce para llenar la heladera, costear la salud y pagar el alquiler. Es un problema social, no individual.

El endeudamiento se produce para llenar la heladera, costear la salud y pagar el alquiler. Es un problema social, no individual.

Es una típica operación neoliberal de intentar culpabilizar a la población, para que el ajuste estructural que está aplicando el gobierno se asuma como culpa individual”, conceptualiza.

Para la activista de Ni Una Menos, “el gobierno provoca esta situación”.

Como estudia el aumento del endeudamiento de la población desde 2017, sabe que “en las clases populares no empezó con Milei”, pero señala tres medidas del gobierno nacional que profundizaron la necesidad de endeudarse para vivir “hasta un nivel de colapso generalizado”.

Fábrica de sobreendeudamiento

¿Cuáles son esas medidas? La primera es la desregulación de las tasas de interés, establecida en el decreto 70/2023. “Este primer acto administrativo les quita los topes a los intereses punitorios de las tarjetas de crédito”, afirma la investigadora, quien subraya que el gobierno puso en marcha “medidas que desregulan las tasas de interés”.

La segunda medida es el ancla salarial o, como dice Cavallero, “pisar los salarios”.

Este gobierno no solo no deja la economía librada a la oferta y la demanda, sino que interviene activamente para bajarle el precio al salario, interviniendo en paritarias, haciendo que las paritarias no prosperen, no homologando acuerdos de paritarias que no le convienen”, describe sobre la despareja evolución salarial desde diciembre de 2023.

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Por otro lado, señala “una política de liberación, entre comillas, de los precios más importantes para la economía doméstica”. Los servicios públicos ocupan el primer lugar, porque son costos imprescindibles para la vida y crecen mes a mes. “Me refiero a los precios de los servicios públicos: agua, luz, gas, Internet, salud y celulares. Todo eso está desregulado y crece por encima de la inflación”, apunta Cavallero. Y muy por encima de los salarios.

Son tres factores que llevan “a un combo de sobreendeudamiento de la población, que además ahora se transformó también en un crecimiento del índice de mora, que no solamente es la imposibilidad de seguir pagando, sino también un colapso en la salud mental de la población”, enfatiza Cavallero.

El ingreso se desarma en la mano

Desde los barrios populares, Claudia Albornoz alerta sobre el avance de las deudas informales que —sobre todo las mujeres— contraen con los transas, quienes disponen del dinero que necesitan quienes asisten a comedores populares para sostenerse. Así, por ejemplo, se quedan con la tarjeta Alimentar.

Albornoz vive en barrio Chalet, en Santa Fe, es vocera nacional de la organización La Poderosa y sostuvo, en una entrevista radial con Alejandro Bercovich, que el endeudamiento en los sectores más empobrecidos de la población es un problema dramático. Esa problemática escapa, en buena medida, a las estadísticas del Banco Central de la República Argentina.

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“El ingreso no sirve para nada, se te desarma en la mano”, graficó Albornoz. Y como las mujeres de los barrios populares tuvieron históricamente como fuente de empleo el trabajo en casas particulares, saben que “la clase media está muy mal también”. Pero, claro, ellas están peor.

“Un dato fuerte es la pérdida de empleo registrado que provoca, por ejemplo, la pérdida de asignaciones familiares”, sostiene López. Eso afecta, en particular, a los hogares monomarentales. Según datos de la EPH Total Urbano correspondientes al tercer trimestre de 2022, en la Argentina había más de 1,6 millones de mujeres a cargo de hogares con niñas y niños y sin presencia de cónyuge. En esos hogares vivían más de tres millones de niñas y niños.

En este contexto, no es casual que los neobancos —billeteras virtuales como Mercado Pago— reúnan el mayor volumen de personas endeudadas de todo el país: esos préstamos están a un clic en el celular. En la provincia de Santa Fe hay 680.308 personas endeudadas con estos instrumentos financieros, que establecen tasas de interés altísimas y variables, de acuerdo con el perfil del cliente.

Una segunda oportunidad

“Estamos convencidos de que hay que hacer un gran acuerdo nacional para ir por una segunda oportunidad”, plantea López, en relación con la Ley de Segunda Oportunidad que rige en España, el programa Desenrola, establecido recientemente en Brasil, o la iniciativa que Colombia puso en práctica en 2025.

El tema es prioritario en la agenda pública por la dimensión que adquirió: en la Argentina hay más de 19 millones de personas endeudadas, de las cuales 4,8 millones están en mora.

De allí que haya 30 proyectos en el Congreso para abordar, desde diferentes ángulos, un problema que no se explica por la falta de educación financiera, sino por la insuficiencia de los ingresos.

“Las iniciativas más interesantes son las que enfatizan en que la responsabilidad de esta situación no la tiene que asumir solo el Estado, sino también las empresas, las entidades financieras que lucraron con la precariedad de la gente”, considera Cavallero. Y apunta que cualquier regulación debe tener en cuenta también a las billeteras virtuales.

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