Fin de año trae grandes historias para contar. Como la vida misma, todo aquello que comienza de modo trágico abre las puertas a la esperanza y a la resiliencia. Nélida es madre de cuatro hijos, dos de ellos con raquitismo, y viajó durante 20 años al Hospital Garrahan para cumplir los tratamientos. Andrés, se subió a manejar el taxi, el día después de haber sepultado a su hijo y entendió que ser solidario con el prójimo, ayuda a vivir.
Nélida Villagrán (43) se casó con Hugo (46). Unieron sus vidas hace 25 años y tuvieron cuatro hijos: Nicolás de 24, Damián de 22, Rocío 20 y Ángel de 8. "Ángel Gabriel, como el arcángel, nos vino a sanar la familia" dijo Nélida en diálogo con Luis Mino por AIRE. Así comenzó el relato de su historia de vida que merece ser contada.
Nélida dio a luz a Nicolás hace 24 años atrás. Dos años después, la familia se expandió con la llegada de Damián a quien al año de haber nacido le diagnosticaron raquitismo hipofosfatémico que ocasiona pérdida de fósforo a través de la orina. La patología produce deformaciones, pérdida de piezas dentarias, afectación de vista y oído.
A Damián le afectó su parte física, tuvo deformaciones esqueléticas en sus miembros inferiores. Tomó Sales de fósforo (k-phos neutral) pastilla exportada de Estados Unidos. Durante casi 18 años fue atendido regularmente en el Hospital Garrahan así que los viajes eran constantes.
"Fueron 17 años y 9 meses. Recuerdo su último día cuando la doctora lo venía probando en su medicación él no perdía más fósforo... los médicos no se explican cómo pudo caminar. Podía tener retraso pero no lo tuvo. Terminó 5to. año, al mes estaba trabajando en una estación de servicio, renunció y desde hace tres meses trabaja como chofer de Ersa. En junio del 2023 se recibirá de piloto de avión", describió minuciosamente Nélida.
El tratamiento de Damián estaba llegando a su fin y empezaron a viajar con Ángel que presentaba la misma patología. Cuando el pequeño cumplió dos años comenzaron los viajes a Buenos Aires. El primer análisis dio como resultado que la pérdida de fósforo era leve, así que el tratamiento consistió en ingesta de lácteos, pescado y Vitamina D. "Con él viajamos dos veces al año, está controlado pero Damián tenía dolores de huesos y nos pasábamos madrugadas llorando junto a él", dijo Nelly con un nudo en la garganta.
La vida no se presentó nada fácil para el matrimonio pero –a pesar de todo– salieron adelante. "Mi esposo es excelente papá y gran compañero. Tuvo que trabajar mucho estos años, casi perdimos la casa, pero Dios nunca nos abandonó. Cuando viajé la primera vez a Buenos Aires estuvimos siete días y tuve la bendición de que mi hermana estaba viviendo allá así que comíamos, dormíamos bien y volvíamos al hospital. La primera vez que llegué con Damián le hicieron todos los estudios. La doctora me dijo que el nene estaba enfermo y se me cayó un edificio encima, parecía que era mi problema y el de nadie más", expresó Nelida.
Hoy Nélida habla desde su casa y solo vuelve al Hospital Garrahan dos veces al año para controlar la enfermedad de Ángel. El mapa genético que arrojaron los estudios sirvió para que la familia entienda cuestiones que desconocía y que podrán ser controladas en la generación venidera. "La queja no sirve, me quejé por años. Es mejor mirar al cielo y entender que si Dios nos pide esto, él nos va a fortalecer", concluyó.
La historia de Andrés Sánchez, el taxista que, tras el fallecimiento de su hijo entendió que "ayudar a otro... ayuda a vivir"
Un 30 de diciembre de 1999, Andrés Sánchez se subió al taxi que maneja, el día después de haber sepultado a su hijo de 9 años quien falleció por problemas respiratorios. Aquel día tuvo un viaje hasta la emisora LT9 y su pasajero fue Luis Mino.
Entero por fuera pero destrozado por dentro, Andrés arrancó el viaje. No existe pérdida más grande que la de un hijo, eso se reflejaba en su rostro y Luis le preguntó qué le sucedía. El taxista le contó que el día anterior había sepultado a su único hijo y que no tenía más ganas de vivir.
En diálogo con Luis, Andrés dijo: "Vos me diste una palabra de aliento y sentí que eras el ángel que mi hijo me había mandado. Al día de hoy estoy de pie trabajando y vos sos parte de mi familia. La radio me ayuda y vos me dijiste que ayudando a otro uno puede seguir viviendo", expresó emocionado Andrés quien tomó como bandera y filosofía de vida, la frase que Luis le dijo en ese momento y que le quedó grabada para siempre: "Mirá el cielo, hacé el bien y ayudá que todo vuelve".
Pasó el tiempo y escuchó en AIRE que una persona tenía que viajar al Hospital Garrahan y no contaba con los medios económicos. No lo dudó un segundo, puso su auto y su tiempo a disposición. Hizo dos viajes gratis al Garrahan. " Y como esas varias más porque vos me dijiste... fue el mejor consejo que me diste en la vida porque ayudar a otro, ayuda a vivir. Gracias Luis por existir", concluyó.
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