El 15 de julio de 2010, el país vivió una jornada histórica que marcó un hito fundamental en la conquista y ampliación de derechos de la diversidad sexual y de género: Argentina se convirtió en el primer país en América Latina y el Caribe en contar con una Ley de Matrimonio Igualitario, una de las conquistas más importantes del colectivo LGBTIQ+. A 12 años de ese momento, la ministra de Igualdad, Género y Diversidad de la provincia de Santa Fe, Florencia Marinaro, estuvo presente en los estudios de AIRE para hacer un balance de los cambios y los logros gestados a partir de esa normativa.
La funcionaria y militante feminista sostuvo que la denominada Ley de Matrimonio Igualitario, la modificación del Código Civil que habilitó en Argentina los matrimonios entre personas adultas sin importar su género, fue "el puntapié inicial" para la posterior sanción de otras leyes que significaron la conquista de otros derechos.
"Fue una ley que abrió el camino para que vengan después otras leyes y otras transformaciones sociales. Y no solamente dio lugar a muchas historias conmovedoras, sino que también hizo posible reconocer historias que venían de antes de la Ley", subrayó Marinaro.
"Esta ley vino a reconocer los derechos de las personas que decidieron estar juntas desde el amor y construir una vida en común que no estaba reconocida por el Estado, lo que derivaba en situaciones de mucho dolor y angustia, porque todo lo que depende de un matrimonio les estaba vedado: el cuidado de los hijos e hijas, la posibilidad de la herencia, el derecho a cuidar la salud del otro, de estar cubierto por la obra social del cónyuge o de acceder a la pensión: un montón de derechos que se desprenden de una institución que es del derecho civil, y fue por eso que la modificación se produjo en el Código Civil", explicó la ministra.
Marinaro recordó los numerosos impedimentos que la iniciativa atravesó a lo largo de los años hasta que se sancionó: "Como sociedad tenemos que recordar el pasado para no volver a repetir los errores. Hoy parece lejano, pero había frases terribles con las que buscaban negar el derecho al matrimonio igualitario: que se iba a acabar la familia, que iban homosexualizar a los niños y niñas, como si la orientación sexual fuese una enfermedad. Discursos que tienen que ver con el odio o con resistencias a lo desconocido. Pero no se acabó la familia, y por suerte la patologización va quedando atrás. El movimiento por la diversidad sexual y los movimientos sociales nos enseñaron, y muy pedagógicamente pudieron transmitir que esto era un derecho que había que reconocer para vivir bajo un Estado más igualitario: que no se iba a quitar ni ningún derecho, sino que se iban a ampliar los ya existentes", destacó.
La funcionaria destacó a la Ley de Matrimonio Igualitario, y a todo el proceso de lucha protagonizado por las organizaciones de la diversidad para hacerla realidad, como "el puntapié para un montón de leyes por la inclusión": "Dos años después vino la Ley de Identidad de Género, que permitió que las personas que no se autopercibían con su sexo asignado al nacer podían cambiar su identidad de género y esto posibilitó el reconocimiento de las infancias trans, por ejemplo. También empezaron a sancionarse leyes de cupo laboral travesti-trans, y poco a poco los ingresos al Estado de las personas trans, comenzaron a efectivizarse", agregó.
"Cada aniversario de la sanción de la ley es una oportunidad para poner en valor lo logrado, y poder destacar al matrimonio igualitario como un derecho conquistado por la Federación Argentina LGBT y por las organizaciones sociales, de la mano de una gran decisión política del gobierno de Cristina Kirchner, que en su momento decidió apoyar y promulgar la ley", cerró.
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