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Sociedad Iglesia católica | Navidad |

El mensaje navideño de monseñor Fenoy alienta al cuidado mutuo en un mundo agitado por la violencia, la tristeza y la desesperanza

A través de las redes sociales el arzobispo santafesino brindó a la comunidad un mensaje realizado en conjunto con los voluntarios de Cáritas.

El máximo referente de la Iglesia Católica santafesina publicó su mensaje navideño en las redes sociales, preparado junto a los voluntarios de “Caritas” de las tres últimas parroquias que visitó en el noroeste de la ciudad: Nuestra Señora de América, Virgen de los Pobres y Beato Ceferino Namuncurá y San Agustín.

La redacción en conjunto fue “un gesto de profundo agradecimiento a todos nuestros voluntarios, que regalan a diario, en forma silenciosa y escondida, tiempo, sonrisas, paciencia, contención y tantos otros detalles que hacen vivo el gesto de la viuda del Evangelio que dio todo lo que tenía para vivir”, destacó Sergio Fenoy.

Acontecimiento cargado de esperanza

El mensaje remarca que la “Navidad es el misterio del Dios que se hace hombre, para encontrarse con cada hombre, y hacerle descubrir su inmenso amor que lo lleva a hacerse igual a nosotros”; por lo tanto se trata de un “un acontecimiento cargado de esperanza, de fortaleza y de consuelo para el corazón que se deja alcanzar por ese amor fuerte y tierno de Dios”.

A continuación Fenoy precisa que “la Fiesta de la Navidad es capaz de engendrar (…) deseos de fraternidad y de cuidado mutuo, tan necesarios en este mundo cada vez más agitado por la ansiedad, la violencia, la tristeza y la desesperanza”.

Más adelante el mensaje destaca “la paciencia como sostén de quien busca la justicia en la defensa de los más necesitados; la solidaridad como lo que permite acercarse a todos, más allá de cualquier circunstancia o situación, prefiriendo lo que nos une, tomando decididamente caminos de encuentro y comunión”.

Por último, el arzobispo y los voluntarios expresaron en el mensaje que la mirada se dirija al centro de la escena: al Niño que nace en Belén, "para pedirle que nuestras familias permanezcan unidas en el amor, y así la vida sea siempre cuidada y protegida; para pedirle que nuestro pueblo tenga trabajo digno y así el pan de nuestra mesa sea sabroso fruto del esfuerzo diario; para pedirle que prefiramos siempre el diálogo y la comprensión y así sintamos que cada uno puede aportar lo suyo para beneficio de todos; para pedirle que nuestra mirada se detenga, llena de cariño, en aquellos que no desentonan en absoluto con esa cuna tan improvisada: los pequeños, los pobres, los frágiles y los excluidos... porque “ellos están cerca del Niño Jesús por derecho propio, sin que nadie pueda echarlos o alejarlos… son los privilegiados de este misterio y, a menudo, aquellos que son más capaces de reconocer la presencia de Dios en medio de nosotros… y nos recuerdan que Dios se hace hombre para aquellos que más sienten la necesidad de su amor y piden su cercanía” (Papa Francisco).

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