martes 17 de mayo de 2022
Sociedad pobreza | Gastón Vigo Gasparotti | Akamasoa

"El asistencialismo, como modelo para salir de la pobreza, fracasó y le quiebra el espíritu a la gente"

Gastón Vigo Gasparotti, fundador de Akamasoa Argentina, advierte que el crecimiento de la pobreza no se va a resolver con los $1.200 millones diarios que desembolsa el Estado y que se requiere un cambio de paradigma. El modelo del padre Opeka en Madagascar le "voló la cabeza" y lo está replicando en la Argentina.

Los datos duros sacuden a todos. La mitad de los argentinos son pobres -más del 60% en la franja de los que tienen menos de 17 años-, hay once millones de personas que asisten a comedores y todos los meses se suman 18.000 chicos más a una ecuación que sigue multiplicando la marginalidad y la pobreza.

Son todos datos que el economista Gastón Vigo Gasparotti tiene en la cabeza por la redacción de su quinto libro: “Hablemos de pobreza en serio”, pero quizás lo más interesante es que le está poniendo el cuerpo, a partir de la fundación de Akamasoa Argentina, a un modelo diferente para sacar a la gente de los ranchos y los basurales.

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Más de la mitad de los argentinos hoy viven debajo de la línea de pobreza.

Más de la mitad de los argentinos hoy viven debajo de la línea de pobreza.

“Lo que hizo el padre Pedro Opeka en Madagascar me voló la cabeza”, cuenta en una entrevista con AIRE en la previa de la conferencia que va a dar este miércoles -antes de la charla de Juan Bautista Segonds- en la Sala Garay (18.30, San Martín 1540).

Vigo Gasparotti está convencido de que el asistencialismo fracasó, no alcanza y le quiebra el espíritu a la gente, a pesar de que implica un desembolso de $1.200 millones diarios de parte del Estado. Reconoce que el modelo alternativo que defiende es lento, pero comienza con respetar la dignidad de las personas, recuperar el camino de la educación y trabajar a la par para construir las maternidades, los centros de salud, las escuelas y las casas que necesitan millones de argentinos.

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Gastón Vigo Gasparrotti advierte que el abordaje de la pobreza debe ser integral porque es un problema multicausal.

Gastón Vigo Gasparrotti advierte que el abordaje de la pobreza debe ser integral porque es un problema multicausal.

- ¿Por qué considerás que el asistencialismo, como modelo para enfrentar la pobreza, es una trampa o es la pandemia de la que nadie habla?

- La problemática de la pobreza está atravesada por el asistencialismo. Cuando pensás en una pandemia, tenés en la cabeza algo que se extendió en mucha gente, que parece difícil de resolver y que provoca mucho dolor. De esta pandemia nadie habla y nos está atravesando desde hace por lo menos 20 años. Los datos revelan que los planes sociales se multiplicaron por 20, la pobreza en 53 años se multiplicó por 15. Nunca habíamos tenido más cantidad de gente pobre que personas que no lo son en la Argentina, es un fenómeno nuevo. Y el asistencialismo ha sido el paradigma para combatir la pobreza, tanto en gobiernos más corridos hacia la derecha como hacia el centro o la izquierda, con resultados nefastos. El asistencialismo fracasó.

- ¿Lo que estamos haciendo no alcanza?

- Hay un dato que es contundente: en el país hay 11 millones de personas que asisten a comedores. Es el total de la población de República Checa. Es una tragedia inmensa. Son personas que no han podido hacer algo tan natural como comer en su casa. El asistencialismo le quiebra el espíritu a la gente, sienten que nada va a cambiar, que es imposible terminar la escuela, llegar a comprar una propiedad y que sus hijos puedan terminar la secundaria. Todo esto va generando una desesperanza, que es como la morfina. El asistencialismo te mantiene vivo, pero sin poder proyectar, avanzar y construir un horizonte. Hay argentinos que ya son la cuarta o la quinta generación que vive en la pobreza. Al principio es difícil despertar el coraje, pero cuando se reencuentran con la dignidad al asistencialismo lo sueltan, porque están dentro de una trampa.

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- ¿La Argentina está en un momento bisagra, frente al crecimiento de la pobreza y gente de los estratos medios que no ve una salida y se quiere ir?

- Es probable, pero también es una gran oportunidad. Es la primera vez que la gente que está en la pobreza percibe que la estafaron y en cosas muy concretas. Me dieron un título que dice que terminé el secundario pero voy a un trabajo y no tengo los conocimientos que ese título dice. Quiero acceder al mercado laboral y no he aprendido ningún tipo de oficio. El dinero que me dan en parte es una ilusión, porque vale cada vez menos. En este país se entregan 1.200 millones de pesos por día en asistencia estatal y la gente no sale de la miseria. Hay una oportunidad porque mucha gente está demandando trabajo, educación, disciplina, constancia. Lo que estamos haciendo en Akamasoa Argentina es una experiencia que ya demostró en Madagascar, con una realidad que es 100 veces peor que la nuestra, como puede cambiarle la vida a la gente.

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El Movimiento Akamasoa Argentina proyecta construir más de 60 viviendas en la urbanización de Lima.

El Movimiento Akamasoa Argentina proyecta construir más de 60 viviendas en la urbanización de Lima.

- ¿Cómo se vence a la pobreza? ¿Cómo se cambia una tendencia que lleva más de 30 años en el país?

- Lo primero, es respetar la dignidad de las personas. Si yo lo asisto y le regalo cosas lo estoy convirtiendo en un esclavo. El padre Opeka tiene una frase que es muy contundente: “Te quiero tanto que no te voy a regalar nada”, pero acto seguido trabaja a la par de él. Es muy fácil decirle a una persona: "Trabajá y esforzate". Pero no estás dispuesto a construir su casa junto con él, su escuela y el jardín para sus chicos. La otra parte fundamental es abordar cada una de las etapas de la vida. Cuando se quiere resolver el tema de la pobreza, el que ejecuta una política suele olvidar que es un problema multicausal y que el abordaje debe ser integral. Lo que hace Pedro en Madagascar es planificar un sitio desde cero y se imagina todo: desde la maternidad al cementerio, el hospital y la vivienda, los centros deportivos y culturales, los lugares de trabajo y para aprender oficios. El primer paso, es sacar a la gente de las villas miserias. Cuando uno los conoce de verdad, te das cuenta que es la edad de piedra, que hay carencias de todo tipo y que no es humano vivir así.

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Gastón Vigo Gasparotti cuenta que el padre Opeka tiene una determinación a prueba de todo.

Gastón Vigo Gasparotti cuenta que el padre Opeka tiene una determinación a prueba de todo. "Perdonar, olvidar y continuar, es su frase de cabecera. Lo han estafado, robado, le mataron a la vicepresidenta de la organización y el tipo siempre sigue. Es una máquina de hacer", destaca.

- ¿El crecimiento integral de un país también es decisivo?

- Sí. Está perfecto que las ONG y el Estado piensen en cómo vencer la pobreza, pero si hay malas decisiones en política económica, poca calidad institucional y falta seguridad jurídica es difícil que un país prospere. Cuando mirás a escala global, lo que ves es que hay menos pobreza que hace 250 años. Un 10% de la población mundial es pobre y es un número grande. Pero también hay 6.000 millones de seres humanos que salieron de la pobreza. ¿Cómo hicieron? Acumularon cuatro capitales. El primero, es el institucional: lo que digo se hace. El segundo, es el financiero: que pueda ingresar dinero y que pueda salir. El capital, nos guste o no, va a ir hacia donde el binomio rentabilidad - seguridad es más alto.

La tercera cuestión es el capital físico, la infraestructura. En la Argentina, el 50% de las personas no tienen cloacas y en algunos lugares todavía hay dificultades para acceder al agua potable. El último capital, que es el humano, es el más importante. El 70% del crecimiento económico de un país depende de contar con un recurso humano educado y saludable. Si analizás los datos de salud, educación y los problemas de productividad laboral te das cuentas que aniquilamos los recursos humanos y perdimos siete puntos de crecimiento.

- ¿Hay que empezar por los argentinos más chicos de todos?

- En el país nacen 600 chicos por día en la pobreza. Son 18.000 cada mes. ¿Qué haces por ellos? ¿Dejás que se desnutran, que no tengan estimulación? Si no estás ahí, ese chico va a tener problemas anatómicos, fisiológicos, psiquiátricos y quizás bajo coeficiente intelectual. Los primeros dos años son claves, en todo lo que es el cerebro. En simultáneo, es obligatorio que los adultos terminen el primario y el secundario. Después les proponés oficios para que puedan acceder a un trabajo formal y planificás cómo resolver el tema del hábitat. Es una estrategia lenta pero muy eficaz. Les pido por favor que vean los documentales de Pedro Opeka en Madagascar, por ejemplo "El santo argentino de Madagaskar" que hizo TN.

El Santo Argentino de Madagascar (Completo) El Padre Pedro y su obra para con los más desprotegidos.

¿Cuánto tarda en cambiar una persona? No lo sé, pero comienza con chispazos de dignidad hasta que se enciende el motor. Acá en Akamasoa Argentina, en el barrio que estamos desarrollando en Lima, nosotros también podemos mostrar gente que salió de la pobreza por su nivel de ingreso, hábitat y educación.

- ¿La sociedad argentina está involucrada en la lucha contra la pobreza? ¿Hay una compresión real del desafío que tenemos por delante?

- Siempre que aparece un indicador de pobreza, la gente se asusta. A principios del siglo XX nos dijeron que había un 30% de pobreza infantil. Después creció al 50%, luego al 60% y ahora en la provincia de Buenos Aires están diciendo que cada diez chicos, siete son pobres. Entonces, la gente comienza comprender las consecuencias de haber puesto un problema inmenso sólo en la cabeza de ciertos dirigentes y que esta tragedia tiene consecuencias concretas. Los empresarios no consiguen los recursos humanos que necesitan. Los docentes tienen alumnos en quinto grado que no saben agarrar un lápiz y hay gente a la que le da miedo ir a trabajar en bicicleta por la inseguridad. Una obra como la del padre Opeka te interpela y te convoca sin que importe tu ideología, tu religión o tu nacionalidad. Y muchas veces la capacidad de ayuda de la gente es hasta irracional. Hay tipos que se suman y dicen que sí, cuando ellos mismos tienen problemas para llegar a fin de mes. El argentino es muy solidario. Está harto de que lo estafen, y por eso duda un poco, pero ayuda.

- ¿Cómo se está desarrollando el Movimiento Akamasoa Argentina?

- Una organización humanitaria nunca tiene que estar holgada y siempre con la lengua afuera. Nos pasó de todo pero dimos un gran paso con las cuatro hectáreas que pudimos comprar en Lima y alquilamos dos hectáreas más. Estamos desarrollando una urbanización bien planificada, con escuelas en todos los niveles, salud para cubrir todas las patologías vinculadas con la pobreza, sitios culturales y deportivos, centros de acogida para el que no tiene dónde dormir. Vamos a construir 69 viviendas. Ya hicimos dos y están listos los cimientos de otras seis, que se van a construir en simultáneo. También armamos un jardín Montessori y una sala de salud pediatras, nutricionistas y traumatólogos. Además nos vinculamos con odontólogos y oftalmólogos. La ciudad de Santa Fe está llena de limpiavidrios: ¿viste alguno con anteojos? Nadie les pregunta si necesitan anteojos y la verdad es que muchos de ellos los necesitan.

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En la huerta hidropónica de Akamasoa Argentina se producen frutillas, lechuga y cebollas moradas, entre otras hortalizas, con altos estándares de calidad. / Foto Gentileza Akamasoa Argentina.

En la huerta hidropónica de Akamasoa Argentina se producen frutillas, lechuga y cebollas moradas, entre otras hortalizas, con altos estándares de calidad. / Foto Gentileza Akamasoa Argentina.

Otro proyecto importante es el de las huertas hidropónicas para producir frutas y verduras de alta calidad. Cuando uno quiere ayudar a una organización humanitaria, lo hace por caridad, pero nosotros queremos ganar nichos de mercado y producir frutillas, tomates cherry, lechuga y cebolla morada sin tierra, como lo hacen en Holanda o Israel. Formar emprendedores que produzcan alimentos saludables. Cuando terminemos todo el proyecto va a ser un pequeño oasis. ¿Vencimos la pobreza? No, pero en este lugar sí y vamos a seguir con otro. Así, en Madagascar Pedro Opeka logró que medio millón de personas salgan de la pobreza.