El aceite de cannabis le devolvió la vida y la lucidez a Julián: “Hoy es un niño feliz”
El video dura menos de 1 minuto 30. En el inicio, puede verse a Julián escuchando a su papá cantarle el tango “Por una cabeza”, de Carlos Gardel. Transcurridos poco más de 50 segundos, otra vez tenemos a Julián en cámara, pero esta vez la canta él.
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En esta breve filmación se registra el evidente cambio en un adolescente de 13 años que fue diagnosticado por trastorno del espectro autista y que pasó de medicarse con drogas tradicionales a tratarse con aceite de cannabis. De estar sobremedicado y no poder articular palabra, pasó a tener una relación normal con sus padres.
Cynthia Aranda, mamá de Julián, habló con Aire de Santa Fe. Recordó la vida familiar antes del cannabis medicinal como “una pesadilla de la que era imposible despertar”.
“Julián babeaba, había perdido totalmente el habla, ni siquiera podía sostener su cabeza erguida. En 2016 llegó a tomar 20 pastillas por día, algunas se las daban por una semana y se las quitaban. El objetivo de la medicación era controlar los berrinches: los caprichos habituales de cualquier chico, en un nene con autismo se transforman en una reacción desmesurada: quizás pueden romper un vidrio de un cabezazo o golpear a sus seres queridos”, explicó Cynthia, con mucha entereza. “Para poder llevarlo al médico tenían que mandarme una ambulancia con asistente porque yo no podía sola, se me quería tirar del auto andando. Mi hijo no tenía manera de hacernos entender lo que necesitaba. Al no poder expresar lo que le pasaba, intentaba continuamente quitarse la vida”, recordó y agregó: “Cambiamos 20 veces de psiquiatra y cada vez lo medicaban peor. Julián incluso había dejado de dormir”.
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Ante esa situación, Cynthia comenzó a informarse sobre los beneficios y las posibilidades del uso medicinal del aceite de cannabis, y así fue como decidió intentar ese tratamiento. Pero el camino no fue fácil: “Lo internamos para la quita de medicación contra la opinión de todos los médicos. Yo me interné con él durante dos meses. Durante las crisis de abstinencia vivimos días oscurísimos. El alta llegó para fin de año: Juli salió con cuatro o cinco pastillas diarias, porque sabíamos que no podíamos quitarle del todo la medicación. Inmediatamente empezamos la administración del aceite de cannabis, con el acompañamiento de su psiquiatra”, relató la mamá.

La entrevistada detalló que retirar totalmente la medicación farmacológica les llevó un año entero, todo el 2017. “Ahora hace un año que Julián sólo toma unas gotitas de aceite de cannabis por día, y melatonina o un té de tilo para dormir a la noche. El aceite lo despabiló, le permitió concentrarse. Para mi cumpleaños me sorprendió con una cartita, escrita por él mismo. Hoy es un niño feliz, que disfruta de la familia, que no falta ni un día a la institución educativa, que recuperó su sonrisa, que viene y me abraza como cualquier chico. Para mí eso no tiene precio“, contó Cintia, muy emocionada.
A pesar de las leyes sancionadas, la producción legal de aceite de cannabis es aún una materia pendiente en Argentina. “El aceite que le suministro a Juli me lo trajeron de Uruguay. En Argentina hay cientos de casos como el de mi hijo, y todas las mamás y papás estamos luchando por el autocultivo y para que la ley permita tratar todas las patologías para las que el aceite de cannabis puede ser beneficioso. Si el dolor de nosotros como familia fue el puntapié inicial para poder avanzar en la conquista de estos derechos, bienvenido sea el dolor“, concluyó.
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