Día mundial del Pelirrojo: “¡no somos yeta!”
Todo comenzó en el antiguo Imperio Romano, cuando en un momento de expansionismo, intentaron conquistar los pueblos del noreste de Europa, pero éstos no sólo les ganaron las batallas sino que -al expulsarlos- les dijeron que los invadirían y masacrarían por haber querido conquistarlos. ¿Quiénes habitaban esos pueblos? Muchos pelirrojos.
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Al volver derrotados, los romanos comenzaron a circular varios mitos sobre los “colorados” que dieron pelea a la conquista. Los denominaron “bárbaros”. Y corrieron la voz por todo Occidente. Contaban que llevaban cascos con cuernos y osamentas, que eran seres del mal, y principalmente que eran portadores de desgracia: “yetas”.
Por otro lado, la Biblia también tiene un poco que ver: cuando escribieron el Nuevo Testamento, hay citas que describen a Caín, María Magdalena y Judas Iscariote como pelirrojos, asimilándolos entonces con figuras que representaban el pecado o el mal. Los colorados comenzaban a considerarse entonces, demoníacos.
Así es como hoy en día, a nivel cultural en la cotidianeidad hay personas que generan situaciones de bullying, discriminan y hasta realmente se preocupan por la mala suerte que un colorado puede traerle al cruzarse en su camino.

Alrededor de todo el mundo (inclusive Argentina) hay organizaciones que defienden el orgullo de portar el gen MC1R.
Tras organizarse y reunirse hace aproximadamente 10 años una multitud pelirroja en la plaza de Breda, Holanda, un 7 de septiembre, entusiasmados por la convocatoria decidieron juntarse todos los años.
En torno a la fecha se organizaron diferentes festejos y manifestaciones.




