El Dengue es una enfermedad transmitida por el mosquito Aedes Aegypti, que además transmite otras enfermedades como el Zika y la fiebre Chikungunya, por ello se aprovecha cada 26 de agosto para recordar la importancia de evitar su reproducción. En el mundo, más de la mitad de la población a lo largo de 140 países y territorios reside en zonas de transmisión y cada año se infectan alrededor de 390 millones de personas, con tres millones de casos de Dengue grave y 25 mil muertes, según datos de la Organización Mundial de la Salud (OMS).
América latina es el continente que reportó más casos. En la Argentina se reintrodujo en 1998, desde entonces hay casos todos los años, y los brotes más importantes se produjeron en los años 2009 y 2016.
Hace dos años la Organización Panamericana de la Salud (OPS/OMS) alertó sobre un nuevo ciclo epidémico de dengue en América Latina que produjo un notable incremento de casos de la enfermedad en diversos territorios de la región. El biólogo y miembro del Grupo de Investigación sobre Mosquitos en Argentina, Cristian Di Battista (2020) explica los factores que lo producen: “Las epidemias de dengue se dan de manera cíclica cada 3 o 4 años. En nuestro país, la anterior fue en el 2016 y hubo otra en el 2009. Además de este comportamiento de las epidemias, otro factor que se suma es que al ingresar el virus al país había mayor cantidad de mosquitos y esto se debe a que tal vez no se hicieron los controles y las medidas preventivas durante todo el año en nuestro territorio. Entonces, la abundancia de poblaciones de mosquitos permite transmitir el virus del dengue con mayor facilidad”.
Las principales señales a las que hay que prestar atención según el Ministerio de Salud de la Nación son: fiebre alta, dolor detrás de los ojos, dolor muscular generalizado y de las articulaciones, náuseas y vómitos, cansancio, sangrado de nariz y encías y erupción en la piel. Por eso, ante la presencia de estos síntomas, lo más importante es no automedicarse y acudir al centro de salud más cercano.
Todavía no existe una vacuna que prevenga la enfermedad, es imprescindible, entonces, impedir que el mosquito se reproduzca, para ello debemos evitar la acumulación de agua en superficies artificiales como comederos de mascotas, autos en desuso, piletas con poca agua, latas, botellas, tambores, bebederos, tanques de agua mal tapados, canaletas, desagües, floreros, porta macetas, neumáticos, regaderas y tachos. Ya que el Aedes aegypti se cría en agua limpia y de color. Cuando se deja un recipiente que acumula agua quieta, las hembras colocan sus huevos allí.
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