En lo que será el tercer encuentro con Mauricio Macri, no se tienen grandes expectativas de respuesta, en ninguno de los cuatro tópicos principales.
Con mucho movimiento de entidades tamberas en las últimas semanas, e incluso la presentación de una declaración de emergencia sectorial por un año en el Congreso a través de Diputados, se precipitó la cita, pero no así las decisiones de Gobierno.
En cuanto a la coyuntura, que tiene una comisión especial aún no activada, habrá que elegir en la mejora de acceso al crédito y costos en el segmento, prórrogas de vencimientos, crear un fondo de garantías para agilizar el acceso al crédito. Sobre la presión fiscal se debería tratar el diferimiento de vencimientos de impuestos, reducir aportes patronales en pymes, racionalizar plazos de intimaciones de AFIP, disminución de impuestos en tarifas de energía. Todo llevaría a la necesidad de decretar la emergencia económica en el sector lechero, sin embargo hay un punto que ya fue negado en la propia mesa, el de reducir aranceles para la compra de maquinaria y bienes de capital. Se dijo en una reunión pasada que “no es momento de invertir para la lechería”, con lo cual se reconoce la crisis, pero no se da la opción al que pueda de comprar por ejemplo robots, lavadoras o maquinaria que no se hace en el país y que tiene hoy la obligación de pago del IVA en tres tramos, 14%, 20% y 21%. Insoportable hasta para el más grande y eficiente, este tipo de señales son las que sacan del juego a los más chicos, los que construyen la base fundamental de la lechería.
Sobre los mercados se insiste en la solución mágica de los nuevos mercados internacionales, de los negocios que demandan al menos 90 días, aunque se pide facilitar procesos administrativos, e incluso replantear las compras estatales de leche en polvo, con un detalle en este punto que suena casi a una ofensa a la más básica lógica.
Generar un código de buenas prácticas comerciales (clearing e intercambio de materia prima), mejorar la fiscalización en el sector, consolidar al Siglea como plataforma de comercio, son parte de los temas ligados a la transparencia.
Finalmente, deberán seleccionar del menú amplísimo de temas, en cuanto a infraestructura una vez más la necesidad de mejorar caminos rurales (ya fueron relevados a pedido de Macri 12 mil kilómetros a mejorar pero ni Nación ni provincias aportan el dinero), disponer de energía trifásica y constante en los tambos e incluso avanzar en obras hidráulicas. La multiplicación de robots en los tambos y mejoras en las líneas de producción de las industrias cierran las sugerencias.
Con todo esto se llegará a la Rosada el jueves, sabiendo que es difícil tener una definición positiva, sobre todo porque todas las versiones oficiales de la lechería están sobrecargadas de un positivismo irónico y ficticio que intentaron velar dos años y medio de deterioro, en el que la misma cantidad de leche sigue estando, pero las sombras en los tambos se multiplican en lo que ya se conoce como un silencio ensordecedor en los dos turnos de ordeño de cientos de explotaciones.
La columna de Elida Thiery ►
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