Máquinas fotográficas y de escribir antiguas, cuadros, relojes, algunas radios y objetos de decoración. Susana dice que su parte favorita del imponente local es su museo: el “Sussan Museo”. El edificio de la esquina de General López y Urquiza, que se muestra rígido, tiene una larga historia en su interior: 40 años de moda femenina en Santa Fe.
La historia de Susana Giulietti comenzó con un bolsito en su mano y un recorrido por la casa de sus amigas, las primeras clientas de Sussan Boutique. El negocio fue creciendo hasta llegar a tener su primer local con venta a la calle, unos 40 años atrás. Desde entonces, vistió de día y de noche, de gala o informal, a las santafesinas. Hace 22 años que Susana pasa entre 8 y 10 horas diarias de lunes a sábado en su tienda que abarca tres pisos y toda la esquina en el sur de la ciudad.
En el interior, la amabilidad y sensibilidad de su dueña atrapan. Asistida por Natalia, Karina y Gabriela, a quienes llama "colaboradoras”, la mujer recibe a las clientas que ahora ya son de todas las edades. Durante el aislamiento estricto el local trabaja bajo la modalidad Take Away de 10 a 17. Las clientas pueden hacer sus pedidos por teléfono e ir a retirarlos desde la puerta. También se hacen envíos a domicilio.
Susana dice que para contar su historia se tiene que remontar 40 años atrás, aunque su atracción hacia la moda femenina comenzó mucho antes. “Lo heredé de mis padres, al amor a la indumentaria por la ropa femenina, lo que hace a la elegancia de la mujer”, indicó Susana a Aire Digital. Nacida en Villa Mercedes, San Luis, se empapó del espíritu de la venta desde muy pequeña en su negocio familiar. Pero, aunque se mudó a otra provincia, ese amor nunca quedó en el pasado. En Santa Fe logró retomar su relación con el comercio y agregarle la pasión por la moda.
“Llegué acá con la idea de estudiar abogacía, pero me quedé y decidí comenzar mi propio negocio”, contó. Con Diego y Carolina -sus hijos- y un bolso, comenzó a venderle ropa a su amigas. Más y más clientas se fueron sumando y recomendando el trabajo de Susana. “Empecé a ir a las oficinas públicas y después me di cuenta que era mejor tener a una persona que vendiera en cada uno de estos sitios”, explicó.
En dos o tres años el negocio había crecido tanto que decidió alquilar un lugar físico para instalar el comercio y vender allí su mercadería. Fue en Avenida Freyre y 3 de febrero donde se instaló por primera vez Sussan Boutique. Permaneció en el mismo sitio los primeros diez años y luego se trasladó hacia 3 de Febrero y Urquiza, en otro inmueble alquilado.
“Hace 30 años atrás compraba ropa importada de Uruguay, eso me hizo muy conocida en el ambiente”, aseguró Giulietti. Allí comenzó a ampliarse aún más su negocio y sus hijos comenzaron a formar parte.
“Mi sueño, mi aspiración era tener un local propio”, confesó. Fue en ese momento en que coincidió con el local en el que permanece hasta el día de hoy, ubicado en General López 3104. Susana estableció allí la casa central, pero también puso dos sucursales en la peatonal de Santa Fe y uno en la peatonal de Paraná, Entre Ríos. “Llegamos a tener cuatro locales y 14 empleados”, comentó.
Debido a algunos inconvenientes en la vida personal de Susana, que ella describió como “golpes muy duros de la vida”, decidió cerrar sucursales y quedarse solamente con la casa central. “Comencé a achicarme y me quedé con este edificio y tres chicas”, sostuvo.
El edificio actual se divide en tres plantas, cada una con una función adecuada. En el medio de la planta baja, un ascensor indica el nombre del lugar y transporta a los clientes hacia el primer piso. Allí, descansan hace tiempo los vestidos de fiesta. “Ahora con la pandemia del coronavirus es otra la historia. En este momento tengo unas 300 piezas guardadas sin vender, pero antes vendíamos un 50% de ropa sport y 50% de fiesta”, recordó.
Sussan Boutique siempre fue el lugar escogido para los outfits de fiestas nocturnas. “Casamientos, civiles, madrinas, cumpleaños, hoy todo eso está en 0”, contó la mujer. “Tenemos la esperanza de que pronto se vuelva a reactivar”, indicó y sostuvo que las modas van cambiando. “Antes era todo más estructurado, se usaban hombreras, faldas largas, el tableado, mucha tela”, explicó. Tanto los colores, las vidrieras y su ornamentación cambiaron significativamente, según describió Susana. “Ahora poco es mucho, menos es más, es todo más light”, dijo.
A lo largo de estos 40 años, a Susana jamás se le pasó por la cabeza cerrar su negocio. ”No sé dentro de unos años, pero por el momento tengo mucha fuerza”, afirmó. “Quise crear un referente para la mujer santafesina y ahora tengo clientas de otras provincias, de Buenos Aires, Córdoba, Chaco”, contó.
Con tantos tiempo de trabajo en la moda santafesina, Susana tiene en claro lo que quieren sus clientas, aunque con el paso del tiempo fue ampliando su estilo, pero siempre manteniendo su esencia. “Me gusta lo clásico y de calidad”, sostuvo. “Mis seguidoras son también muy clásicas, el target del local es una mujer de entre 40 y 65 o 70 años que se viste elegante sport ”, detalló. Aseguró que le “encanta” estar en el local, más allá de que tenga cinco nietos que la esperan. “Me gusta mucho estar acá, asesorar, estar con las chicas, darles una mano”, aclaró. “Sociabilizo porque cada clienta que entra es una amiga”, manifestó.
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