El cambio en el rumbo económico con la llegada de Batakis al Palacio de Hacienda y la disparada del dólar -con su consiguiente efecto inflacionario- impactan en todos los sectores y el comercio minorista de Santa Fe no es la excepción. Ausencia de precios de referencia, dificultades para reponer la mercadería y caída en las ventas, son los principales obstáculos con los que los propietarios luchan a diario.
Desde el Centro Comercial indicaron que existe una incertidumbre generalizada respecto a la reposición y costos de la mercadería que se vende. "Estuvieron llegando listas de precios con aumentos que, según el rubro, van del seis hasta el 30 por ciento. Hay demora en las entregas y en muchos casos, no hay precios de referencia. Esto complica mucho al momento de decidir vender. Más allá de eso, la situación del comercio Pyme obliga a seguir adelante, con la cautela que estos casos requieren", dijo a AIRE Fabián Zanutigh, integrante del Centro Comercial.
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En similares términos se expresó Lucila, que es propietaria de una librería y este miércoles habló con Ahora Vengo para contar la realidad que están viviendo. "Estamos tratando de mantener la calma y analizando en qué proporción los aumentos se pueden trasladar a los precios. No sabemos si vender o no vender, porque no sabemos si vamos a poder reponer", explicó.
La entrevistada afirmó que "es muy difícil vender si no hay certezas": "Por un lado, no querés matar a la gente con los precios porque no compra, pero tampoco podés vender por debajo de los porcentajes de aumento porque después no podés reponer", lamentó y detalló que en el rubro librería los incrementos de esta semana en las listas de precios que llegan de los mayoristas van del 15 al 40 por ciento.
Sobre las dificultades o no para acceder al stock de reposición de los productos, Lucila precisó que "por el momento no hay desabastecimiento, pero sí es cierto que los mayoristas están entregando menos unidades de las solicitadas, para poder atender a todos sus clientes. Es como cuando vas al super y querés comprar dos aceites pero te venden una sola, para que haya para todos", ejemplificó.
También contó que, en su caso en particular, lo que no consigue son los insumos que tienen que ver con la gráfica y la impresión: "Desde la semana pasada hay faltante de toner, cartuchos o repuestos para máquinas, porque es todo importado. Eso sí no se consigue, porque las importadoras no lo quieren comercializar hasta que no sepan a cuánto se va a acomodar el dólar y a cuánto pueden vender", aclaró.
Consultada respecto a cómo impacta esta situación en el ánimo de los comerciantes, la entrevistada no dudó en calificar el contexto actual como "aplastante": "Cada noche terminamos agotados porque vivimos todo el día en tensión, haciendo cálculos para saber qué se puede vender y qué no, y sin saber con qué nos vamos a encontrar al día siguiente", aseguró.
En cuanto a la reacción de los clientes y del público en general, reveló que "hay gente que está irritable y se enoja; otros clientes entienden la situación. Hay de todo, porque estamos todos en el mismo barco. En mi caso, desde un primer momento fui lo más honesta posible y a la gente le digo siempre la verdad, que hay cosas que no tienen precio y que en el momento no se pueden vender", agregó.
Finalmente, Lucila anticipó que, según su perspectiva, la situación no se va a resolver en el corto plazo: "Creo que va a seguir así toda esta semana y la próxima también. Quizás más cerca de fin de mes se acomode", aventuró, y comparó el estado actual de la economía con los duros momentos vividos hace más de 30 años: "Esto me retrotrae a la época de la hiperinflación de Alfonsín, a fines de los 80. En aquel entonces teníamos un negocio y los precios cambiaban a la mañana y a la tarde. Esto va por ese camino", cerró.
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