Santa Fe contemporánea: hitos y tragedias

El aumento poblacional que vivió Santa Fe a partir de 1950, fue definiendo ese conjunto de costumbres y valores que conforman la cultura y nos identifican hasta ahora.

POR ERICO VEGA

Para 1950 el país tenía alrededor de 16 millones de habitantes y la industria sustitutiva (dejamos de importar para fabricar acá) fue consolidándose de tal manera que también fue modificando las apariencias de las grandes ciudades. Santa Fe fue una de ellas. Para entonces, la capital provincial tenía alrededor de 200 mil habitantes.

Esto trae consigo un cambio: ese aumento poblacional, derivado de las migraciones europeas y las migraciones internas (del campo a la ciudad), fue definiendo ese conjunto de costumbres y valores que conforman la cultura y nos identifican hasta ahora.

“Ese giro cultural tiene mucho que ver con la expansión educativa de los sistemas de institutos terciarios que son propio de la mirada desarrollista. En Santa Fe se fundan muchos institutos superiores que siguen hasta el día de hoy y colaboran con la inserción nuevos trabajadores capacitados”, explica el profesor universitario Marcelino Maina.

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Marcelino Maina, docente investigador de la cátedra Historia Argentina en la Facultad de Humanidades y Ciencias de la Universidad Nacional del Litoral.

Marcelino Maina, docente investigador de la cátedra Historia Argentina en la Facultad de Humanidades y Ciencias de la Universidad Nacional del Litoral.

Para estos tiempos, es importante destacar que estos cambios morfológicos de la ciudad estaban acompañados de obras. Según indica el Atlas Histórico de Santa Fe (Adriana Collado / Ma. Laura Bertuzzi / Ma. Elena Del Barco), “para ese entonces, la ciudad ya contaba con más de 1273 cuadras pavimentadas y además se incorporaron corredores claves para su expansión y funcionalidad como lo fue la pavimentación del Camino Blas Parera, principal vía de acceso a la ciudad desde el norte de la provincia, y el puente Carretero.

Estos procesos transformadores se dieron en un cambiante contexto político del país: entre los años 50' y 70' Santa Fe tuvo sólo tres gobernadores civiles (Carlos Silvestre Begnis, Aldo Tessio y nuevamente Carlos Silvestre Begnis). “Comienzan a licuarse elementos centrales en la relación de nación y provincias: el federalismo. Durante las experiencias dictatoriales se concentra la gobernabilidad en Buenos Aires”, agrega Maina.

En la última dictadura militar Santa Fe no queda exenta de la maquinaria del terror que se instaura. Para Maina “a través de la política del miedo, de la desaparición y la tortura se crea un escenario donde se impone el silencio de los cementerios, que van acompañados de procesos económicos sociales que deteriora el intento de industrialización anterior que impone el ministro Martínez de Hoz”.

En 1982 la dictadura emprende su último desatino institucional: la guerra contra el Reino Unido por las islas Malvinas. Un año más tarde, tras siete de proceso militar, los argentinos vuelven a las urnas y eligen a Raúl Alfonsín como presidente.

“Esos años de la década del ochenta son una incierta transición hacia la democracia, de un proceso de invención democrática. Es decir, como fenómeno constitutivo de un nuevo orden social, diferenciado claramente de la experiencia militar, transmite a cada situación problemática o conflictual o cada decisión en fenómenos que se resuelven a partir de la deliberación o en la búsqueda de institucionalizar la democracia, duramente afectados por las penurias económicas”, comenta Marcelino Maina.

El reperfilamiento político y económico (y sus consecuencias) del país instala un acuerdo entre los principales partidos políticos del país para la reforma de la Constitución Nacional. Otra vez, Santa Fe como protagonista.

La convención constituyente de 1994 trajo a la ciudad a los principales líderes del país que discutieron nuevas normas de convivencia en el paraninfo de la UNL. Fueron momentos de una centralidad casi única: los medios de comunicación de todo el país y el exterior en la ciudad, la hotelería detonada, la gastronomía también.

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La modificación de la Carta Magna entre otros puntos fijó la reducción del mandato presidencial de 6 a 4 años con posibilidad de reelección por un solo período.

La modificación de la Carta Magna entre otros puntos fijó la reducción del mandato presidencial de 6 a 4 años con posibilidad de reelección por un solo período.

Ya para entonces, la fisonomía urbana de la ciudad de Santa Fe era prácticamente la misma que hoy tenemos. Con una característica que comenzó a profundizarse: la desigualdad.

En 2003 la ciudad sufrió una inundación del río Salado, que afectó a un tercio de su población, sobre todo al cordón oeste de la capital. Nuevamente, el foco mediático se posó por Santa Fe pero en este caso para reflejar muertes, drama, dolor, desesperación, negligencia e incertidumbre.

“Se da la persistencia de situaciones de sobrevivencia socioeconómicas muy duras. Una ciudad que va mostrando un doble rostro de acuerdo a dónde uno se sitúe espacialmente. Entonces ahí reconocemos los avatares de un siglo XXI que nos muestra altos niveles de incertidumbre, no solamente políticos sino económicos, donde parece que se avanza hacia un proceso de empobrecimiento”, concluye Maina.

Pasaron 450 años de su fundación. En este trabajo se intentó, resumir - asumiendo la gravedad del asunto – los principales momentos de esta ciudad. Pero la historia de nuestra ciudad sigue y la seguimos escribiendo nosotros con la responsabilidad de custodiar el pasado, comprometernos con el presente y proyectar un futuro lo más digno posible.

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